Blazares de los "años mozos" de nuestro universo son captados

La actividad de agujeros negros de tamaño masivo que datan de cuando el universo tenía un décimo de su edad actual ha sido registrada por el telescopio espacial de rayos gamma Fermi de la NASA, cuyo logro es recogido en un documento publicado por The Astrophysical Journal Supplement.

Los hoyos negros supermasivos disparan torrentes de rayos gamma —llamados también jets relativistas— directamente a la Tierra, pero los recientemente detectados son los más lejanos hasta hoy registrados por la ciencia. Los cinco objetos distantes, llamados blazares de rayos gamma, son fuentes de energía asociadas a agujeros negros y son raramente encontrados en galaxias cercanas, por lo que se cree que todos ellos datan de los primeros estadíos de formación del universo.

Las imágenes captadas por el telescopio de  la NASA.

Su estudio es clave para descifrar cómo agujeros negros supermasivos pudieron haberse formado tan temprano en la historia del universo.

Roopesh Ojha, astrónomo del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland, presentó los nuevos hallazgos en la reunión de la Sociedad Americana de Física en Washington, DC, esta semana, de lo cual da cuenta Space: "La luz que observamos de estos cinco objetos fue despedida cuando el universo tenía entre entre 1.900 a 1.400 millones de años de edad". De acuerdo con Ojha, los cinco blazares “son el hogar de unos agujeros negros realmente grandes, dos de ellos tan grandes que sus agujeros negros pueden ser más de mil millones de masas solares". El agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, tan solo alcanza una masa de entre 4 y 5 millones de veces la del sol.

Los blazares consisten en un agujero negro supermasivo con un denso disco de materia girando a su alrededor, fuera del alcance del punto de no retorno (donde el campo gravitacional del hoyo ya no deja escapar ni siquiera la luz), que dispara chorros de energía —los referidos jets— a una velocidad cercana a la de la luz, perpendicularmente al disco. Cuando una de estas corrientes apunta a la Tierra, los telescopios lo registran como un objeto brillante particularmente, a miles de millones de años luz.

El nuevo estudio analizó un tipo particular de blazar aún más activo que de costumbre, indicativos de la presencia de agujeros negros de gran tamaño. Pero, como se indica líneas arriba, se tratan de solo los que lograron apuntar a la Tierra y colarse en el espectro de alcance de nuestros telescopios.

“Por uno que logras ver, hay cerca de 600 que no ves", dijo Ojha. Su extensa presencia, desapercibida para nosotros en su mayor parte, acrecienta el misterio sobre la actividad de estos núcleos de energía y la presencia de los agujeros negros en la juventud del universo.

Hans Huerto

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