La inteligencia artificial da consejos de amor a los corazones rotos

Programadores japoneses han creado el sistema de inteligencia artificial Oshi-el, capaz de dar -a través de una página web- respuestas detalladas a preguntas sobre relaciones personales o problemas del corazón. El trabajo de los científicos (pdf) se presentará en la conferencia internacional ICLR 2017. 

Hoy existen muchos sistemas que pueden conducir un diálogo con el usuario como Siri, Watson, Amazon Echo y otros. La característica principal para obtener cualquier información de estos sistemas ha sido la fórmula de pregunta-respuesta, el mismo con que las personas se dirigen a las ayudas virtuales. Todas las preguntas de los usuarios de estos servicios se dividen en dos categorías: fácticas y no-fácticas. Las preguntas fácticas, como en el caso de los nombres, están relacionadas con datos concretos (por ejemplo, “¿Quién es X?”). A estas preguntas les corresponde una respuesta corta y definitiva. Por su parte, las preguntas no-fácticas no presuponen una respuesta específica y pueden incluir tantos temas como se encuentran en las relaciones interpersonales y en la política. 

El principal problema de responder a preguntas abstractas consiste es que la computadora, por regla, elige una solución de su banco de respuestas para cerrar la pregunta de manera definitiva. A pesar de esto, los autores de la nueva programación han establecido que el programa Oshi-el genere respuestas complejas. Para ello han utilizado la red neuronal bidireccional LSTM (long short-term memory). 

Los investigadores han entrenado al programa en una página web japonesa con un algoritmo de ayuda de 190 mil preguntas y 770 tipos de respuestas sobre las siguientes temáticas: “consejos amorosos”, “viajes” y “salud”. En un principio, ellos enseñaron a Oshi-el sobre los títulos y las categorías apropiadas para entender el contexto de las preguntas y distinguir las palabras más importantes de ellas. Después, los programadores enseñaron a la red neuronal a escoger una respuesta apropiada. Ellos trabajaron un esquema estándar, según el cual la computadora primero debe manifestar simpatía, luego sacar una conclusión, continuar con un poco de conversación sobre el tema, para finalmente levantar los ánimos del interlocutor. Para evitar la repetición de recomendaciones redundantes, el sistema también fue entrenado para analizar sus cercanías semánticas entre sí. 

Finalmente, Oshi-el empezó a dar respuestas complejas y algunas incluso abstractas. Así, los autores citan el ejemplo de una respuesta que el programa dio a una mujer de treinta años, quien estaba atrapada un triángulo amoroso: “Para Ud. ahora es difícil. Yo entiendo su sentimiento. Me parece que el menor (de ambos pretendientes) tiene sentimientos por Ud. Él se abrió hacia Ud., por eso la situación no es tan mala. Si él no desea una relación con Ud., él va a rechazar sus intentos de acercarse. Le deseo suerte. ¡Siga adelante!”

Según los investigadores, los usuarios afirmaron que alrededor de un tercio de las mil respuestas del sistema eran buenas. Un récord nada malo, ya que en promedio la tasa es doblemente mejor que el de personas reales, al menos para los usuarios de es misma página. Los autores del trabajo relacionan estos resultados con la idea de que la gente, cuando se trata de temas amorosos, no se preocupa tanto en obtener una respuesta correcta, sino de saber qué tan bien suena.

La corporación japonesa Hitachi Ltd. recientemente creó un software que ayuda a las personas a tomar una decisión difícil o elegir entre dos posibilidades. Este nuevo programa también utiliza algoritmos de inteligencia artificial. La computadora analiza las preguntas del usuario y le presenta argumentos “a favor” y “en contra”.

 

Cristina Ulasovich
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