Captan a agujero negro engullendo restos de estrella por más de diez años

Un agujero negro, esa inusual concentración de masa, una anomalía en el tejido del espacio-tiempo cuyo campo gravitacional es tan poderoso que ni la luz escapa de él. Un hoyo devorador de lo que encuentre a su paso, que se mueve por el universo a partir de la explosión de una estrella de tamaño masivo engullendo lo que se le cruce. Todo ello son datos ya conocidos sobre los agujeros negros. No obstante, recientes observaciones han dado cuenta de un hoyo que destrozó de a pocos una estrella cercana a su campo gravitacional y luego continuó alimentándose de sus restos durante casi una década. Se trata de una sobremesa, si se quiere, diez veces más duradera que cualquier otra similar antes registrada.

De acuerdo a la investigación de la Universidad de New Hampshire, publicada en Nature Astronomy, decenas de eventos similares han sido detectados desde los noventa, pero “ninguno que permaneció brillante durante casi tanto tiempo como este".

"Hemos sido testigos de la espectacular y prolongada desaparición de una estrella", dijo Dacheng Lin, científico investigador del Centro de Ciencia del Espacio de UNH y autor principal del estudio.

Utilizando datos de un trío de telescopios de rayos X orbitales —el Observatorio de rayos X de Chandra de la NASA y Swift Satellite así como el XMM-Newton de la ESA— los investigadores encontraron evidencia de un "evento de disrupción de marea" (TDE por sus siglas en inglés) masivo. El TDE no es nada menos que el acercamiento de una estrella al horizonte de eventos de un agujero negro, el punto de cercanía a partir del cual se vuelve imposible ya escapar de campo gravitacional del hoyo. Entonces comienza el proceso de absorción de la estrella, en el cual esta empieza a ser succionada para ir convirtiéndose en una suerte de espagueti al pasar por el centro del agujero.

A medida en que ello sucede, el material estelar se calienta hasta millones de grados y genera una llamarada de rayos X inusual. Estas bengalas de múltiples longitudes de onda, que pueden ser vistas por los satélites, ayudan a estudiar los agujeros que se vuelven posteriormente masivos pero son de corta duración y por lo general se vuelven muy débiles en un año.

La del reciente estudio ha sido persistentemente brillante durante casi una década y deberá declinar aún en una década más, según las proyecciones del equipo. La extraordinaria y larga fase luminosa de este TDE significa que esta fue la estrella más masiva jamás desgarrada durante uno de estos eventos, o la primera donde una estrella más pequeña se desgarró por completo.

La fuente de estos rayos X es un agujero negro conocido por su nombre abreviado de XJ1500 + 0154 y se ubica en una pequeña galaxia a unos 1.800 millones de años luz de la Tierra. Los datos de rayos X también indican que la radiación procedente del material que rodea este agujero negro ha superado consistentemente el denominado límite de Eddington, definido por un equilibrio entre la presión de la radiación del gas caliente en el anillo exterior del agujero y la atracción hacia el del mismo.

Comprobar que los agujeros negros pueden crecer a tasas superiores a las del límite de Eddington gracias a TDE u otros medios puede explicar cómo los agujeros negros supermasivos fueron capaces de alcanzar masas de alrededor de mil millones de veces la del sol cuando el universo tenía solo mil millones de años.

Hans Huerto

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