El bagre del Amazonas nada más de 11.000 km al migrar

El bagre del Amazonas, del género brachyplatystoma, es el pez de agua dulce que más nada entre todos en su labor migratoria: se desplaza por 11.600 kilómetros cada vez que migra, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Scientific Reports.

El río Amazonas alberga dos grandes grupos de peces migratorios —characiformes y siluriformes—, que incluyen al brachyplatystoma, el bagre. A pesar de que esta especie  es parte importante de la pesca comercial local, los zoólogos todavía la conocen poco y han documentado escasamente sus movimientos. Su mecanismo general de migración parece ser el mismo que el de la mayoría de bagres: primero, los peces adultos se mueven río arriba para desovar y luego sus descendientes se desplazan pasivamente o migran activamente aguas abajo, hacia las llanuras de inundación y los estuarios. Allí continúan creciendo, para luego ir a desovar y continuar el ciclo de migración.

Conocido el largo del Amazonas, de cerca de 7.000 km, los ictiólogos asumían que estos bagres recorren cuando menos 1.000km cuando migran.

Los autores de la reciente investigación examinaron cuatro especies de bagres migrantes, del género brachyplatystoma. Con base en datos de estudios científicos y encuestas que se realizaron desde la década de 1970 en pesqueras fluviales de la zona, los ictiólogos estudiaron la distribución de peces de diferentes edades y tamaños en varias áreas del Amazonas. También investigaron el aumento de la venta de este pescado en mercados urbanos y entrevistaron a residentes locales.

El análisis mostró que la mayor distancia entre la zona de desove y un lugar donde los peces jóvenes continúan creciendo es de 5.800 kilómetros. Así, si consideramos que la migración implica bajar el río, y luego recorrerlo en dirección opuesta, algún bagre que vive en el Amazonas, en vida supera al menos los 11.600 kilómetros recorridos.

El fenómeno más estudiado en la industria pesquera es la migración del salmón. Los estudios han demostrado que el comportamiento de estos peces puede depender de varios factores. Por ejemplo, recientemente, científicos han encontrado que los efectos de las aguas calmas del Atlántico causan en los salmones una aceleración en la migración. Esto lleva a la conclusión de que el comportamiento migratorio de los peces está determinado por su estado emocional.

 

Hans Huerto

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