Olas de calor extremo en Australia serían regulares en los próximos años

Las olas de calor que se registran por estas semanas en el hemisferio sur prometen establecer nuevos récords y estándares de lo que se conoce como “temperaturas normales”. Si a ello le sumamos el hecho de que la sensación térmica puede aumentar hasta en cinco grados, por ejemplo, al interior de autobuses atiborrados en cualquier mediodía, el calor se convierte en un tema de salud, por la acción de los golpes de calor. Estas subidas de temperatura súbitas pueden afectar el funcionamiento del cuerpo —cuando se pasa de los 40°— al punto de acabar con la vida de quienes no procuren mantenerse hidratados y a la sombra, en procura de las menores temperaturas posibles.

Sin duda, el calentamiento global, el alza de la temperatura promedio del planeta por efecto de los gases de invernadero, solo echan más combustible a la hoguera. Un buen termómetro de todo ello es cómo se desarrolla el actual verano en Australia, región usualmente azotada por las olas de calor y los incendios forestales por la intensa radiación solar sobre ella.

Antes que los fenómenos naturales se encuentran las olas de calor (definidas como tres días seguidos de calor inusual) como principales causas de muerte entre los residentes de este país: cerca de 5.000 muertes desde 1900. Por ello es que el último fin de semana se declaró una alerta sanitaria en el país, a la luz de los pronósticos climatológicos que proyectaron temperaturas de alrededor de los 47° —de hasta 49°en algunos casos— en varios puntos de su territorio. A tan solo unos grados del record registrado de temperatura más alta en el planeta (56,7° medidos en el Valle de la Muerte, California, en 1913).  

El calor inusual comenzó en Australia del Sur y Victoria la semana pasada, para llegar luego a Nueva Gales del Sur y el territorio de la capital australiana durante el fin de semana. La ola de calor se está moviendo hacia el norte a través de Queensland.

Partes de Australia Meridional y Victoria alcanzaron 46 ° C, mientras que Nueva Gales del Sur y Queensland registraron temperaturas por encima de 47 ° C.

La ola comenzó cuando un sistema de alta presión —una masa de aire cálido—se estancó en el centro de Australia y causó una acumulación de calor, arrastrando el aire caliente hacia la costa este.

Sin embargo, la ola de calor no habría sido tan larga e intensa si no fuera por el cambio climático, dice Sarah Perkins-Kirkpatrick en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney a New Scientist.

"Por lo general, sólo obtendrían este tipo de calor extremo si fuera un verano de El Niño", dice.

Un estudio publicado por el Consejo de Clima de Australia en 2014 encontró que las olas de calor en Australia son cada vez más calientes, largas y frecuentes. El número promedio de días anuales de ola de calor aumentó de menos de tres a más de seis entre 1950 y 2010, según el documento, siendo de 1 a 2 ° C más calientes.

En Australia, la temperatura promedio ha aumentado en alrededor de 0,9 ° C desde 1950 y se espera que aumente aún más. "En 30, 40, 50 años, estas olas de calor serán relativamente normales. Pueden no ocurrir cada verano, pero se producirán mucho más a menudo que ahora", afirma Perkins-Kirkpatrick.

Hans Huerto

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