Los equipos corren contra el reloj para salvar del colapso a la presa más alta de los EE.UU.

La represa de Oroville se encuentra al borde del colapso desde la semana pasada a raíz de los niveles de precipitaciones extremos que se vienen registrando este mes en esta parte del estado de California, Estados Unidos. Y la carrera por expulsar tanta agua como sea posible, a la luz de intensas nueva lluvias en la zona, se corre a la par con la evacuación de los potenciales afectados por las inundaciones.

La presa es la más alta de los Estados Unidos, con una altura de 770 pies. Sostiene un embalse que contiene 1,1 billones de galones de agua, con que se abastece a granjas y ciudades en todo el estado.

El 7 de febrero se encontró un enorme agujero en el canal principal de hormigón que transporta el agua de desbordamiento desde la presa de Oroville hasta el río Feather. Los ingenieros encargados desviaron el agua en exceso a lo largo de un vertedero de emergencia sin pavimentar que no había sido usado en casi 50 años, pero ello no funcionó: aunque el nivel del lago de la presa empezó a caer rápidamente, más lluvia en el lugar agravó el problema.

Por ello, el pasado 12 de febrero, las autoridades ordenaron la evacuación de más de 188.000 residentes de ciudades situadas aguas debajo de la presa. A ellos se les ha indicado ayer que ya pueden volver a casa, aunque el peligro aún subsiste.

Para aliviar la presión sobre la presa, más de 2.800 metros cúbicos de agua por segundo fueron liberados en el vertedero principal dañado, casi el doble de su capacidad habitual, a fin de reducir el nivel de agua del lago en 15 metros, de acuerdo con el Departamento de Recursos Hídricos de California.

"Esta solución redujo la amenaza", dijo Bill Croyle, director interino del Departamento de Recursos Hídricos de California, en una conferencia de prensa el 13 de febrero. No obstante, señaló que no estaba al tanto de una declaración judicial formulada en 2005 por grupos ambientalistas que advirtieron de la posibilidad de un colapso similar al actual.

Actualmente, el nivel del lago está a 3,5 metros por debajo de su capacidad y sigue experimentando una caída, aun cuando el agua ha dejado de fluir sobre el aliviadero de emergencia. "Estamos trabajando para sacar tanto agua del embalse como sea posible, para tener espacio para las tormentas que estamos esperando, así como deshielos que se prevén para esta primavera", dijo Croyle.

Las inundaciones en localidades debajo de la presa han forzado el cierre de varias carreteras aledañas, por parte del Departamento de Transporte de California.

Los trabajadores de la presa corren contra el reloj para reparar los dos vertederos auxiliares dañados antes de que vuelva a llover. Equipos a bordo de helicópteros trabajan en el realineamiento de los canales erosionados con bolsas de roca y arena, para evitar una liberación de agua fuera de control que arrase con bosque, caminos y pueblos.

 

Hans Huerto

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