Las hormigas ya tienen su propia trotadora en miniatura

 

Un grupo de investigadores alemanes de las universidades de Ulm y Tubinga desarrollaron una trotadora sensible a la pisada más imperceptible, especificamente, para medir y analizar el andar de una hormiga. El artículo fue publicado en la revista Journal of Experimental Biology.

Las trotadoras de diseño esférico son utilizadas frecuentemente por los investigadores para el estudio del comportamiento animal. Por ejemplo, con la ayuda de un artefacto similar, los científicos pudieron crear un laberinto para ratones en realidad virtual. Sin embargo, el uso de estas trotadoras para organismos diminutos, como los insectos, puede ser complicado debido al escaso peso del cuerpo observado y la propia inercia de la esfera, que puede interferir con la precisión de la medición. Además, los patrones de rotación sobre la superficie de la esfera se registran con cámaras, es por ello que las investigaciones necesitan un equipo que tenga en cuenta la iluminación y las condiciones del entorno.

En el artículo, los científicos describen el proceso de creación de una trotadora esférica ligera y precisa, que está hecha de poliestireno y partes de un equipo de computadora. Gracias a ello, la trotadora puede funcionar tanto en laboratorio, como al aire libre, y no depende de las condiciones de luz.


Descripción de parte del mecanismo de la trotadora de hormigas.

 

Para demostrar la performance de la nueva trotadora, los autores llevaron a cabo una serie de experimentos con dos especies de hormigas-corredoras del tipo Cataglyphis. El experimento se llevó a cabo en dos condiciones, al aire libre y en laboratorio. Gracias a la investigación, se comprobó el ya conocido mecanismo de navegación de las hormigas: la orientación por fuentes de luz y el conteo de pasos dados previamente. Las hormigas fueron capturadas cerca de sus nidos y fueron soltadas en la trotadora, que está suspendida en el aire. Usando estos equipos, los investigadores pudieron registrar y analizar el comportamiento y traslado de las hormigas por primera vez, escudriñando los movimientos de estos insectos en un detalle sin precedentes donde reistraron su velocidad al caminar y los cambios en la marcha mientras los individuos buscaban su nido. 

Dos de los autores del artículo condujeron experimentos parecidos previamente, también con hormigas. En uno de ellos, los científicos incorporaron zancos a las hormigas y a otras se les “vendó” los ojos. Los resultados de estos trabajos revelaron que las hormigas pueden contar los pasos que las separan del hormiguero y que se orientan de manera visual. Gracias a ello, estos insectos pueden calcular “al ojo” la distancia que deben recorrer para llegar al nido.

 

Nikolai Vorontzov
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