El hombre de confianza de Trump que amenaza las políticas a favor del medio ambiente en EE.UU.

El Senado de Estados Unidos confirmó la semana pasada a Scott Pruitt como el nuevo administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, titular de las regulaciones de control de contaminación del aire, el agua y la tierra.

Pruitt es el hombre fuerte de Donald Trump en el tema ambiental, por ello la nueva administración estadounidense ha procurado colocarlo al frente de la agencia. Los cuestionamientos contra el funcionario no se han hecho esperar: como Procurador General de Oklahoma fue enemigo, mediante acciones legales, de una serie de políticas dictadas desde la EPA durante la administración Obama. Pruitt dijo en su momento que las medidas suponían la afectación financiera a una serie de industrias que producen energía a través de combustibles fósiles como el carbón medios, cuyo uso era regulado por las políticas de la EPA. Asimismo, cuestionaba cómo este recorte se traduciría en déficits en la oferta de energía en lugares como Oklahoma, precisamente.

A ello se suma que es un conocido escéptico sobre el calentamiento global: ha escrito que el debate científico sobre la existencia de tal fenómeno, causado por los gases de invernadero que las actividades industriales del hombre despiden a la atmósfera, está “lejos de estar cerrado”.

La designación de Pruitt afectaría el enfoque de la administración Trump sobre el calentamiento global en más de un aspecto.

Pruitt, abogado de 48 años, ha dicho en alguna ocasión que si los escépticos del cambio climático pueden ser denunciados por fraude, también los alarmistas al respecto deberían ser imputables por el mismo delito. Él mismo se definía en su biografía web como “un vocero líder contra la agenda activista de la EPA”.

Y aunque su voz en esa agencia no vaya a ser la única, y con ello sus reformas no vayan a pasar “como por un tubo”, preocupa que Pruitt modifique el Plan de Energía Limpia, cuya meta es reducir para 2030 las emisiones de carbono en los EE.UU. a un 30% por debajo de los niveles de 2005, atacando ferozmente para ello el uso industrial del carbón. El país es el segundo más contaminante del mundo con emisiones de dióxido de carbono, responsable del 17% de emisiones globales, solo superado por China (27%).

En 2015, Pruitt lideró a un grupo de 28 estados en una demanda contra la EPA, a fin de truncar la implementación del plan por presuntamente sobrecargar a las economías dependientes del carbón y forzarlas a despedir masivamente a personal en el sector energético. Ello, a pesar de que el 32% de la energía del país proviene del gas natural, 28% de derivados del petróleo, 21% del carbón, 11% de fuentes renovables, 9% de fuentes nucleares.

Además, de acuerdo con Keith Gaby, Director de Comunicaciones para el Fondo de Defensa Ambiental, “se trata de un plan realmente flexible, muy favorable a las empresas", señalando que las plantas de energía existentes se adaptarán para reducir las emisiones en lugar de cerrar.

Pruitt no podrá acabar del todo con el plan que ya está en marcha. Sin embargo, si el hombre de Trump, Neil Gorsuch, obtiene un escaño en la Corte Suprema, el panorama podría cambiar, haciendo que la norma vuelva a la EPA para una reformulación más benigna para con las empresas.

Pruitt también ha intentado bloquear judicialmente las enmiendas regulatorias a la Ley de Aire Limpio. La norma de 1963 se actualiza periódicamente para incluir nuevos materiales contaminantes que deben permanecer dentro de ciertos umbrales. Mediante demandas, Pruitt ha buscado bloquear nuevas enmiendas que regulan la contaminación por dióxido de carbono, mercurio y ozono. De acuerdo con el nuevo jefe de la agencia ambiental, la regulación del CO2 se basa en ciencia defectuosa y que la EPA sobrestima la contaminación causada por las plantas de carbón. De nuevo, en este caso Pruitt encendió las alarmas de la escasez energética, a pesar de las estadísticas sobre las fuentes de energía del país. "[La Ley del Aire Limpio] regula el mercurio y el smog y las toxinas y todo tipo de cosas que causan más ataques de asma y problemas de desarrollo en los niños y muertes prematuras en los ancianos. Lo ha hecho con éxito durante décadas sin perjudicar a la economía", señala Gaby a Gizmodo.

El diario New York Times informa que Pruitt ha redactado ya un borrador de una legislación que restará peso seriamente a la Ley de Aire Limpio, dándole a las corporaciones metas mucho más débiles sobre emisiones de contaminantes en el aire, como el dióxido de carbono.

De más está decir que estos retrocesos afectarán sin duda la imagen de los Estados Unidos a nivel mundial, a la luz de los compromisos ambientales ya suscritos hace años por la nación estadunidense, como el Acuerdo de París.

 

Hans Huerto

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