La civilización azteca habría colapsado por un brote mortal de salmonella

Pintor desconocido. “La Conquista de Tenochtitlán”.  Jay I. Kislak Collection, Library of Congress.

 

En el s. XVI, poco después de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo, se inició una epidemia de una enigmática enfermedad en el territorio del México actual, que se llevó la vida de millones de personas. Investigadores del Max Planck Institute for the Science of Human History, en Jena, Alemania, descubrieron que la causante de esta muerte masiva de indígenas fue la bacteria Salmonella enterica. El artículo completo preimpreso fue publicado en bioRxiv el 8 de febrero. Por otro lado, científicos del Reino Unido y Noruega añadieron al trabajo previo que el organismo patógeno “llegó” a México junto con los europeos, en un segundo trabajo al respecto publicado el 14 de este mes.  

En febrero de 1519, el conquistador español Hernán Cortés, al mando de 600 soldados, arribó en las costas del territorio donde hoy está el México contemporáneo. Hacia agosto de 1521, invadió la capital azteca y reclamó su territorio como colonia del Imperio Español. Durante el tiempo de la llegada de Cortés al Nuevo Mundo, la población azteca era de cerca de 22 millones de personas. Posteriormente, en 1545, en el territorio mexicano se inició una de las más terribles epidemias que azotó América. La misteriosa enfermedad, que los indígenas llamaban cocoliztli, “peste” en el idioma náhuatl, se extendió hasta el año 1550. Según las descripciones de los cronistas contemporáneos, el enfermo desarrollaba fiebre, mareos y erupciones cutáneas. La mayoría de ellos moría al cabo de algunos días. Según distintas estimaciones, la epidemia tuvo un saldo de entre 12 y 15 millones de víctimas. La plaga surgió nuevamente en 1576 y se llevó la vida de cerca de 2 millones de personas más. Como resultado, a principios del s. XVII, la población del lugar apenas llegaba a 1 millón de personas. 

Colapso de la población mexicana. En el eje X están dispuestos los años y en el Y, el número de la población. En 1520 se inició la epidemia de viruela. En 1545 y 1576, la epidemia de una enfermedad desconocida que disminuyó la población en dos terceras partes. Acuna-Soto R1, Stahle DW, Cleaveland MK, Therrell MD. / Emerging Infectious Diseases, 2002

 

Anteriormente, los investigadores asumieron que la plaga misteriosa podía ser el sarampión, la varicela, la fiebre hemorrágica o la fiebre tifoidea (1, 2, 3). Esta vez, los investigadores del instituto Max Planck decidieron analizar el ADN de indígenas que murieron durante los años de la epidemia, 1545-1550, y que fueron enterrados en la localidad de Teposcolula-Yucundaa, al sur de México. Los autores del artículo identificaron y analizaron el ADN de los dientes de 24 personas que murieron durante la plaga y, a manera de control, también analizaron el ADN de los dientes de otros cinco habitantes del mismo lugar que murieron antes de la invasión española.

Los científicos descubrieron que el ADN de los indígenas que vivieron durante el “período colonial” tenían el ADN de la bacteria Salmonella enterica de la especie de la fiebre paratifoidea C. Esta infección intestinal podía manifestarse de distintas formas, entre ellas, en forma de una fiebre con erupción cutánea y el desarrollo de lesiones purulentas en los órganos internos. Es interesante notar que, en el genoma de los mexicanos nativos que vivieron antes de la llegada de los europeos, los investigadores no hallaron el ADN de la salmonella. 

Por su parte, microbiólogos de la Universidad de Warwick, en colaboración con un grupo de arqueólogos noruegos, obtuvieron la muestra más antigua de la fiebre paratifoidea C en Europa. Ellos estudiaron los restos de 33 personas enterradas entre 1100 y 1670 en el cementerio de Trondheim, en Noruega. En los restos de una mujer de entre 19 y 24 años, fallecida entre los años 1150 y 1250, los autores descubrieron el ADN de la salmonella de la especie paratifoide C. Con lo que concluyeron que la joven mujer murió de una sepsis causada por la infección. 

Asimismo, los investigadores condujeron un análisis filogenético que permitió determinar la edad y el orígen del patógeno. El resultado arrojó luces sobre el causante de la fiebre paratifoidea C: este surgió de las especies de salmonella Choleraesuis y Typhi-suis, que ataca a los cerdos, y se separó de su rama cerca de 3 mil años atrás. Como los europeos domesticaron al cerdo durante el período neolítico, hace más de 6 mil años atrás, entonces es posible que la bacteria sea una evolución de la la fiebre paratifoidea C y que se haya transmitido de los cerdos domésticos a las personas. Los autores del artículo creen que los europeos pudieron llevar la infección a América, lo que a su vez afectó a la población indígena, que no estaba adaptada a ella. 

Sin embargo, según palabras de Hendrik Poinar, biólogo evolucionista de la Universidad McMaster de Canadá, para sostener esta hipótesis, es necesario investigar los restos de europeos e indígenas que hayan vivido al mismo tiempo y se hayan infectado con el mismo patógeno. 

El agente causante de la fiebre paratifoidea C fue descubierto en el año 1916. Se transmite a través de la comida y la bebida contaminada con la materia fecal de personas infectadas. En algunos pocos casos, las personas pueden ser portadoras del patógeno sin caer enfermos, por lo que es razonable que los ibéricos hayan llevado la enfermedad a México. En otros casos la enfermedad se manifiesta de manera “estomacal”, con diarrea y vómitos; o en forma de fiebre, con erupción cutánea; o con síntomas parecidos a la fiebre tifoidea. Actualmente, la enfermedad está extendida en el África y en el sudeste asiático. En Europa, los brotes de infección son muy esporádicos. 

 

Ekaterina Rusakova
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