Los explosivos inicios de una supernova fueron captados por primera vez

La supernova de 1987 en la Gran Nube de Magallanes también es representativa de las supernovas del tipo II. NASA

 

Un equipo internacional de astrónomos obtuvo el espectro de una supernova que fue emitido durante los primeros instantes de su estallido: apenas tres horas después de la explosión, lo suficientemente pronto como para determinar lo que sucedió justo antes de su destrucción. Según la nueva información, los investigadores pudieron confirmar que, al menos cien días antes de la explosión, la gigante roja empezó a acelerar el ritmo con que libera masa al espacio. Además, las nuevas observaciones permitieron precisar los modelos existentes de explosiones de supernovas. La investigación fue publicada esta semana en la revista Nature Physics.

Las supernovas son objetos que, en unos cuantos días, aumentan de luminosidad hasta en diez mil veces. Este fenómeno puede presentarse por dos razones: la colisión con otra estrella cuya masa es de ocho a diez veces mayor que la del Sol, o cuando se produce la explosión de una enana blanca dentro de un sistema binario. Con frecuencia, las supernovas son precedidas por las gigantes rojas, llamadas supernovas de tipo II. La evolución que sigue después de la explosión inicial ha sido descrita por computadoras. Estas realizan un seguimiento permanente que compila más de diez mil estallidos anuales de estos cuerpos. A pesar de esto, los procesos que se dan durante e inmediatamente antes de un estallido casi no se conocían por la limitada muestra estadística existente -generalmente, entre una explosión y el descubrimiento de una supernova, todavía transcurren algunos días. 

El 6 de octubre de 2013, la estación Palomar Observatory, en San Diego, California, descubrió una nueva fuente de luz en la galaxia NGC 7610 (a 166 millones de años luz de la Tierra), que fue nombrada como iPTF 13dqy. La información de este objeto fue transmitida a otros observatorios automatizados y a especialistas independientes. Los astrónomos dedujeron que este objeto también calza en la categoría de supernova del tipo II. Asimismo, la información de la curva de luminosidad demostró que esta fue descubierta dentro de un lapso de tres horas que siguieron al momento de la explosión. 

El primer espectro óptico de la iluminación del objeto fue obtenido por el Keck Observatory, en Hawái, tras seis horas del estallido. El resto de espectros se obtuvo en otros centros, que llevan una observación detallada en los rangos infrarrojo, ultravioleta y rayos-X. El análisis de todo el espectro óptico permitió estudiar no solo la onda expansiva de la supernova, sino también el de sus estrellas más próximas. 

Los astrónomos consiguieron por registrar por primera vez cómo una supernova estalla el 2011, según se da cuenta un artículo publicado en marzo del 2016. En aquel entonces, un grupo de astrónomos internacionales, bajo la dirección de Peter Garnavich de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, descubrió la evidencia de dos estallidos de supernovas en precisos instantes de dichas explosiones, gracias a la información obtenida por el telescopio Kepler. Tal como en iPTF 13dqy, estas supernovas también son del tipo II. 

 

Vladimir Korolev
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