Vivíamos engañados: había que comer el doble de frutas y verduras para alargar la vida

No son frecuentes las ocasiones en que la ciencia te recomienda que comas el doble por tu salud. Esta es una de esas anomalías en la Matrix.

La revisión publicada en International Journal of Epidemiology de 95 estudios nutricionales, que versan sobre la relación entre la dieta y la salud, realizada por el Imperial College de Londres, ha arrojado como resultado que si bien las cinco raciones de frutas y verduras que convencionalmente se recomiendan para llevar una dieta saludable son beneficiosas, al final resultan insuficientes. Para que nuestra dieta y salud se vean mejoradas de manera palpable por la presencia de frutas y verduras se tiene que duplicar la ingesta a diez raciones diarias.

El especialista Dagfinn Aune, de la referida casa de estudios, señala que en el Reino Unido la recomendación médica oficial es la de un consumo de cinco porciones de 80 gramos (una manzana, tres cucharadas de arvejas) para alargar la vida, reduciendo el riesgo de enfermedades coronarias y cáncer, por ejemplo.

Pero los objetivos de salud en otros países, como los Estados Unidos, exigen al menos el consumo de ocho a diez porciones diarias.

De acuerdo con la reciente revisión de planes de salud en el mundo, realizada por el Imperial College, las personas que comieron 10 porciones de frutas y verduras al día tuvieron un riesgo de muerte un tercio menor que las personas que no comieron estos alimentos durante el curso de los estudios, seguimientos hechos durante periodos de entre tres y 30 años.

El riesgo de cáncer, por ejemplo, cayó a medida que la gente comía más verduras crucíferas -como el brócoli- y otras verduras verdes, aunque este hallazgo provenía sólo de unos pocos estudios que investigaban los beneficios de determinados tipos de productos.

Los resultados no pretenden desalentar a quienes han venido consumiendo solo cinco raciones al día para procurarse salud, pues aunque la cifra ideal es el doble, la cuota de cinco supone una mejora sustancial en la salud cuando se ha pasado de no comer frutas y verduras en lo absoluto a consumirlas regularmente.

A la luz de que los estudios revisados ​​no fueron ensayos controlados aleatorios, y solo se basaron en observar lo que los participantes comían y sus tasas de mortalidad, podrían haber estado sesgados por la presencia de sujetos de mayores ingresos económicos, que viven más tiempo por mejores hábitos, como fumar y beber menos, y acceso a servicios de salud. Aunque Aune rebate que la mayoría de los estudios revisados controlaron estos factores.

 

Hans Huerto

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