Si quieres evitar el regreso del cáncer de mama, debes hacer ejercicio

Carcinoma invasivo de mama bajo el microscopio. Wikimedia Commons

 

Investigadores canadienses realizaron un meta-análisis a una docena de estudios oncológicos y llegaron a la siguiente conclusión: uno de los métodos principales para prevenir el cáncer de mama recurrente es el ejercicio físico. 

El cáncer al seno constituye cerca de la cuarta parte de todos los tumores malignos detectados. Gracias a los exámenes clínicos actuales, en especial, a la mamografía, hasta el 90% de los casos del cáncer de mama en los países desarrollados se detecta en etapas tempranas y se opera con éxito. Sin embargo, un cuarto de las pacientes fallece a causa de la posterior metástasis y recurrencia. Numerosos estudios han demostrado que algunos aspectos del estilo de vida influyen sobre el riesgo de desarrollar recurrencia, aunque hasta la fecha, no se tenía una comparación integral y a gran escala de sus efectos.

Para establecer el rol que cumplen los distintos factores en la recurrencia de este cáncer, dos investigadores del Sunnybrook Health Sciences Centre, en Toronto, condujeron un meta-análisis de 67 estudios cualitativos (incluyendo estudios previos) sobre este tema. 

El estudio arrojó la siguiente conclusión: el mayor factor para prevenir el riesgo de recurrencia es el ejercicio físico regular. Basta con 150 minutos semanales de intensidad moderada, distribuido de manera equitativa durante siete días; o 75 minutos de máxima intensidad una vez por semana, incluido dos o tres días de entrenamiento funcional que incorpore a todos los grandes grupos musculares. Esta actividad física está asociada con la disminución en un 41% de la mortalidad del cáncer de mama después de su tratamiento.

El segundo factor ha sido la normalización del peso corporal de la paciente, ya que el sobrepeso incrementa el riesgo de muerte después del tratamiento en un 11%, y la obesidad, en un 35%. Los diferentes componentes de la dieta no influyen sobre el riesgo de mortalidad. 

Es difícil precisar con exactitud cómo funcionan estos efectos positivos en el organismo. De acuerdo con una de las autoras del estudio, Ellen Warner, una posible explicación se halla en la reducción de la inflamación, que daña las células y aumenta el riesgo de la diseminación del cáncer. Otros investigadores que no participaron del estudio señalaron que estos resultados deben tomarse con cautela, ya que debido a la fatiga, no todas las pacientes de cáncer a la mama pueden someterse a este régimen de ejercicios. 

Recientemente, la organización caritativa Cancer Research UK entregó un financiamiento millonario a dos laboratorios que investigan el cáncer de mama. Por un lado, la Universidad de Cambridge construirá un modelo de realidad virtual a partir de micro-imágenes seccionadas de tumores, lo que facilitará el entrenamiento de médicos e investigadores. Por otra parte, el Netherlands Cancer Institute, en Ámsterdam, realizará un análisis histológico y clínico de miles de pacientes para crear un algoritmo que permitirá predecir cuando una forma temprana del cáncer de mama, el carcinoma ductal in situ -que suele responder bien al tratamiento- se convierte en un tumor maligno invasivo. 

 

Oleg Lishuk
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