Los genes neandertales siguen vivos y modificando los organismos de humanos modernos

Que los antepasados de una parte de la humanidad actual se aparearon hace 50.000 años con neandertales es harto conocido. El encuentro ocurrió justo cuando los homo sapiens empezaban su ascenso a Europa, desde África. Pero que tales deslices interespecies tienen resonancias genéticas incluso hasta el día de hoy en humanos modernos ha sido recién descubierto.

La investigación al respecto ha sido publicada por la revista Cell. Sobre el documento, el jefe del estudio, Joshua Akey, de la Universidad de Washington en Seattle, señala que los encuentros sexuales con neandertales son responsables de una serie de variaciones de la expresión génica de los humanos modernos, que afectan a la variación fenotípica humana y a la propensión a las enfermedades.

Esto básicamente se aplica al genoma de los europeos, haciéndolos más altos y menos propensos a enfermedades como la esquizofrenia o el lupus (los asiáticos y oceánicos tuvieron encuentros con otras especies arcaicas, como los denisovanos, no con neandertales).

La evidencia del influjo genético del neandertal en europeos (o descendientes de ellos) contemporáneos proviene de un análisis en profundidad del ADN de 214 personas en los EE.UU., todos de ascendencia europea. Al comparar su ADN con el de los neandertales, cuyo genoma fue secuenciado en 2008, el equipo pudo identificar qué fragmentos de genes de estos habían sobrevivido y todavía estaban activos en 52 diferentes tipos de humanos tejido.

El equipo encontró que algunas personas tenían una copia humana y una neanderthal del mismo gen. Al comparar los genes repetidos, Akey y sus colegas encontraron que un cuarto de estos mostró diferencias en la actividad entre las versiones modernas y neanderthal del mismo gen.

"Sorprendentemente, encontramos que las secuencias neanderthales presentes en individuos vivos no son restos silenciosos de hibridación que ocurrieron hace más de 50.000 años, sino que tienen impactos en curso, generalizados y medibles sobre la actividad génica", dice Akey a New Scientist.

La mayoría de los genes generan una variedad de proteínas con funciones diferentes en los tejidos del cuerpo, dependiendo de cómo las subunidades de la proteína se ensamblan. El estudio de Akey muestra que el impacto contemporáneo clave de los restos de los neandertales es dictar qué variante de una proteína se produce hoy en día en los organismos de los individuos con estas variables génicas.

Y eso no depende solo de ADN, sino también de factores del entorno, el estrés y la experiencia que no podemos leer en el ADN, sino en el ARN, una molécula similar que se copia de los genes activos (y no de los inactivos), y que es tan inestable que resulta imposible recuperarlo de los huesos fósiles de las especies extintas. Los científicos de Washington han inventado otro enfoque del problema: mirar cómo se expresan los genes neandertales que se conservan en el genoma de mucha gente de origen europeo.

Sin duda, la hibridación causó una complejidad genómica mayor en los humanos, mejorando varios de sus aspectos modernos. No obstante, ello parece aplicarse en menor medida en dos órganos en particular. Las variantes neandertales aparecen reprimidas en el cerebro y los testículos porque, según el equipo, son los órganos que han experimentado una mayor evolución desde que neandertales y sapiens nos escindimos, hace 700.000 años.

Hans Huerto

Si te gustó esta noticia, entérate de más a través de nuestros canales de Facebook y Twitter.

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.