Dos especies de hormigas conviven pacíficamente en el mismo hormiguero

Thomas Parmentier et al., / Behavioral Ecology and Sociobiology

 

Un grupo de científicos de Bélgica y Costa de Marfil demostraron la presencia de mutualismo (interacción biológica provechosa entre individuos de diferentes especies) entre dos variedades de hormigas que habitan un mismo hormiguero. Para lograr esta hazaña de manera pacífica, una de las especies actúa como constructora del nido, mientras que la otra, la protege del peligro. El artículo será publicado en Behavioral Ecology and Sociobiology.

El mutualismo es una forma de simbiosis que favorece la convivencia de dos o más especies. Esta relación se presenta tanto en plantas como en animales, y es especialmente frecuente en hormigas. Por ejemplo, una especie de hormiga que habita las islas de Fiji, la Philidris nagasau, cultiva sus propias plantas del género de las squamellarias, las que siembran y fertilizan desde que son brotes. A cambio, la planta le da cobijo y le provee de néctar. 

Las relaciones de convivencia entre hormigas y otras especies llaman la atención de los investigadores desde el año 2001, aunque en ese entonces, solo estaban interesados en estudiar una especie de hormiga por vez. Ahora, los científicos decidieron estudiar al detalle la unión entre dos tipos de hormigas, significativamente diferentes en tamaño y comportamiento. 

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Las hormigas de la especie Platythyrea conradti, un espécimen que puede alcanzar los 15 milímetros de longitud, construye su nido con los elementos disponibles en el suelo del bosque. Precisamente por el material de construcción que utiliza, las paredes del hormiguero se habitan por una gran cantidad de organismos diferentes que utilizan el hormiguero como alimento. En medio de esta convivencia entre varios organismos, la Platythyrea conradti prácticamente no se ve afectada por la presencia de otra especie de hormiga, la Strumigenys maynei, de 2.5 milímetros. Esta hormiga se aloja en compartimentos separados, pero se mantiene en el mismo hormiguero y se alimenta de otros organismos más pequeños, que también viven en las paredes del nido. Los científicos detectaron el crucial hecho de que las dos especies de hormigas no enmascaran su olor, lo que permite presumir que ambas especies saben de la existencia de la otra y prácticamente nunca se atacan entre si. 

Adicionalmente, los investigadores señalan que mantienen una división de roles. Las hormigas más grandes, la Platythyrea conradti, actúan en calidad de dueñas y constructoras del nido, aunque le rehúyen a las confrontaciones directas con los organismos menores que habitan en él. Mientras tanto, la diminuta Strumigenys maynei pareciera tener un permanente comportamiento agresivo, cuando en realidad, está actuando como defensora del nido, reaccionando a sus amenazas externas. Según los autores, todavía no queda claro cómo llegaron estas especies a la necesidad de construir una relación mutua. Una de las hipótesis sugiere que se debe a la falta de castas de soldados y trabajadores en la población de ambas especies, lo que se complementan a expensas de la otra. 

Hace poco, un grupo de científicos alemanes construyó una trotadora de alta sensibilidad para ser utilizada con insectos pequeños, que fue puesto a prueba con hormigas. Con la ayuda de esta trotadora, los investigadores confirmaron una investigación previa sobre el mecanismo de orientación de las hormigas: estos insectos se orientan por fuentes de luz y por el reconocimiento de caminos ya recorridos.  

 

Nikolay Vorontsov
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