Remontada del Barcelona fue captada como temblor por sismógrafo

La histórica remontada por 6-1 lograda ayer por el Barcelona frente al Paris Saint-Germain en el Camp Nou no solo removió la emoción en la hinchada culé. También remeció los suelos de la ciudad al punto que un sismógrafo captó la celebración como si se tratara de un movimiento sísmico.

Un sismómetro del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera (ICTJA-CSIC), ubicado a unos 500 metros del estadio blaugrana, registró la celebración por el sexto gol del equipo de Lionel Messi como un temblor de apenas 1 grado en la escala de Richter.

Como muestra la gráfica difundida vía Twitter por el ICTJA, los primeros tres goles suscitaron registros por encima de lo normal en el sismógrafo de la dependencia cerca al terreno de juego.

El registro sismográfico del partido (Twitter: @ICTJA-CSIC).

“Cada uno de los 6 goles se puede identificar por incrementos súbitos y de corta duración en la amplitud de la señal sísmica. Estos aumentos de amplitud se deben al movimiento coordinado del público al celebrar los goles. La vibración generada, se transmite como una onda sísmica, que es lo que registra nuestro instrumento”, explica Jordi Díaz, investigador del instituto, al diario La Vanguardia.

De hecho, los primeros goles de la remontada fueron captados en el rango de lecturas normales de celebraciones en el estadio, según Díaz. El primer tanto, suscitó lecturas algo superiores.

No obstante, el cuarto gol blaugrana fue casi imperceptible por el sismógrafo, en la medida en que había sido precedido por el descuento del PSG, que complicaba aún más el panorama para la clasificación del Barcelona a la siguiente ronda de la Champions League.

El quinto, que llegó rápidamente a los pocos minutos se dejó escuchar algo más, pero aun así la afición parecía guardarse algo de aliento, quizás escéptica todavía porque quedaban solo 4 minutos para que se cumplan los cinco de descuento decretados por el réferi.

El sexto de Sergi Roberto sí generó una lectura claramente anómala, un pico de vibraciones ante el grito emocionado y el salto en las graderías que asoló la cancha catalana.

Otros espectáculos masivos que suponen grandes reuniones de personas también son capaces de engañar a los sismógrafos de formas similares. En 2011, un concierto de la banda de rock Foo Fighters en Auckland, Nueva Zelanda, fue registrado por dos estaciones sismológicas, distanciadas a 1,5 y 2 km del lugar, como ligeros temblores vibrando al ritmo de sus canciones.

Hans Huerto

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