La NASA y la protección ambiental, afectadas por recortes propuestos por Trump

El presidente estadounidense Donald Trump presentó hoy su primera solicitud de presupuesto al Congreso para el año fiscal 2018 que comienza el 1 de octubre. El presupuesto supone profundos recortes a algunas divisiones de agencias federales de ciencia.

Para la agencia espacial NASA, Trump solicita US$19.100 millones, 1% menos de lo dispuesto para este año. Las investigaciones en la Tierra que conduce la agencia sufrirían recortes por US$ 102 millones (5%), llegando a contar con US$ 1.800 millones, lo que cancelará tres misiones en preparación. Entre estas, el Observatorio del Clima Espacial Profundo —de observaciones planetarias de la Tierra—, la Orbiting Carbon Observatory 3 — de observaciones de flujos de dióxido de carbono— y la PACE, un satélite que mediría los colores del océano para medir el flujo global de algas y la influencia de masas oceánicas en la formación de nubes.

Para el administrador en funciones de la NASA, Robert Lightfoot, “es un presupuesto positivo” aunque reconoce que se deberán cancelar proyectos y reenfocar las iniciativas educativas de la agencia, en la medida en que este presupuesto ya no financia una Oficina de Educación formal: “Continuaremos inspirando a la próxima generación a través de nuestras misiones y canalizando los esfuerzos de educación de una manera más enfocada a través de la sólida cartera de nuestra Dirección de Misión Científica”.

Ligfhtfoot añade que “no seguiremos con la Misión de Redirección de Asteroides (ARM) con este presupuesto”. ARM apuntaba a visitar un gran asteroide cercano a la Tierra, recoger una muestra de roca de varias toneladas de su superficie, y redirigirlo a una órbita estable alrededor de la Luna. Una vez allí, los astronautas lo explorarían para regresar con muestras en 2020. El jefe de la agencia asegura que los esfuerzos y avances logrados en el proyecto serán empleados en otras iniciativas de transporte espacial.

Si bien el recorte en la NASA no ha sido dramático, preocupa más bien la situación de la National Science Foundation (NSF), el principal financiador del gobierno federal de varios campos de investigación académica, pues no es mencionada en el documento presentado por Trump. La NSF financia una amplia cartera de proyectos de investigación y educación con US$7.500 millones. En la revista Science se presume que el futuro de la NSF reside en el apartado de "otras agencias" en el presupuesto, donde se ha determinado que estas sufran reducciones presupuestarias de 10%.

Por otro lado, el recorte de 4,3% en el presupuesto de US$5.800 la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha supuesto la eliminación del programa Sea Grant, que con US$73 millones apoyaba hace más de 50 años la investigación en 33 centros sobre el mar y los cuerpos de agua frente al calentamiento global. No obstante, el programa de satélites meteorológicos avanzados a ser lanzado por la agencia este año se mantendrá.

Aun así, el recorte más drástico lo sufriría la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), con una reducción del 31% (US$2.400 millones), prácticamente cancelando los programas de investigación sobre el cambio climático. Asimismo, unos 3.200 empleados, de un total de 15.100, perderían sus empleos. Trump, que en meses previos ha hablado sobre la necesidad de relajar las restricciones ambientales en favor de las industrias del carbón y sus trabajadores, dejaría de esta manera sin efecto el Plan de Energía Limpia, una de las piezas claves de la política ambiental conducida por su sucesor Barack Obama para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero producto de la generación de energía. Las subvenciones a gobiernos locales enmarcadas en el programa de US$200 millones anuales de la agencia, sobreviviría.

En la misma línea, sufrirían recortes por US$ 2.000 millones la Oficina de Energía Renovable, la Oficina de Energía Fósil, la Oficina de Energía Nuclear y la Oficina de Electricidad y Fiabilidad de la Energía, dedicadas a la investigación para la reducción de combustibles contaminantes. Otros US$ 900 millones serían recortados de la Oficina de Ciencia de la Casa Blanca.

Las propuestas aún deben ser aprobadas por el Congreso, presidido por el Partido Republicano de Trump, aunque haya entre sus filas quienes ya anteriormente se hayan enfrentado al jefe de Estado ante sus propuestas más controversiales.

Hans Huerto

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