El canibalismo existió en España hace 10.000 años

Saturno devorando a un hijo. Francisco de Goya.

 

Relacionada a algunos ritos prehispánicos en México o entre ciertas tribus africanas, y también presente durante el Neolítico en Europa, la antropofagia ha sido identificada por primera vez en la zona del Mediterráneo occidental. Más de dos docenas de huesos humanos descubiertos en una cueva al sur de Valencia revelaron que hubo prácticas caníbales entre las personas del Mesolítico, con evidencias que sugieren que los muertos eran además cocinados antes de ser comidos.

El estudio, publicado en Journal of Anthropological Archaeology, arroja luces y a la vez despierta nuevas interrogantes sobre cómo los hombres de hace 10.000 años acostumbraban a tratar a sus muertos. No se sabe a ciencia cierta, por ejemplo, si estos humanos ancestrales realizaban estas prácticas como parte de un rito fúnebre o por la necesidad de alimentarse ante la escasez de sustento.

Los investigadores que analizaron el lugar de excavación Coves de Santa Maira (en Castell de Castells, Alicante) determinaron que los 30 huesos humanos allí descubiertos en las últimas décadas pertenecerían a dos adultos (uno robusto y otro más delgado) y un niño pequeño que vivieron en algún punto de los últimos mil años del último período glacial (aproximadamente entre 10.200 a 9.000 años antes de nuestra era).

Los huesos adultos por su parte, mostraron signos de haber sido cortados y martillados con herramientas de piedra, calentados o cocinados, y posiblemente mordidos por otros humanos, además de que fueron hallados junto a restos de otros animales como cabras y ciervos rojos.


Journal of Anthropological Archaeology.

 

Se sabe los dientes humanos generalmente dejan perforaciones de doble arco, fosas triangulares aisladas y marcas lineales que los distinguen de otros depredadores. Y, las marcas identificadas en los restos humanos, coincidían con las halladas en presas comunes en el mesolítico (como cabras, ciervos rojos, jabalíes, zorros y conejos).

Para asegurarse de que se trataba de comportamiento antropofágico, los investigadores analizaron restos basados en un conjunto de características (previamente establecidas) para ‘diagnosticar’ canibalismo. Esto incluyó pruebas directas —que se refiere al hallazgo de huesos humanos dentro de los coprolitos de humanos (heces fosilizadas)— e indirectas, que buscaban evidencias de cocina, entre otros tipos de criterios.


Journal of Anthropological Archaeology.

 

Con la excepción de los residuos humanos fosilizados, los restos cumplieron con los criterios.

La hipótesis que más respaldan los autores del trabajo —de la Universitat de València (UV)— es que estas prácticas puedan ser resultado de carencia de alimentos sufrido por las poblaciones. Sin embargo, señalaron que se trata de un caso rarísimo en el Mesolítico, al no haber otras evidencias similares de esta práctica en la zona. Extrañamente, en aquella épica había una serie de recursos alimentarios aprovechados por las poblaciones mesolíticas del área. Se trataría, agregaron, de un caso excepcional.

 

Daniel Meza

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