Arqueólogos descubren un viejo puerto de la Antigua Grecia

Fragmentos de una torre en el puerto de Salamina. 
Greek Reporter/Министерство культуры и спорта Греции

En la costa este de la isla griega de Salamina, un grupo de arqueólogos encontró y delimitó un antiguo puerto usado en la Batalla de Salamina, que se daba por perdido bajo el agua. Esta batalla fue uno de los encuentros bélicos más importantes entre los antiguos griegos y persas, y tuvo lugar en el año 480 A.C., durante las Guerras Médicas. Formaron parte de este proyecto diversas agencias, universidades y fondos privados, según revela The Greek Reporter en base a una nota de prensa emitida por el Ministerio de Cultura de Grecia. 

Salamina es una isla pequeña que se ubica a unos kilómetros al oeste del Puerto de Pireo, el más importante de Atenas, que también es la base de la Armada Griega, la rama marítima de las fuerzas armadas de ese país. En la antigüedad, el puerto de Salamina fue un importante hub comercial en la ruta marítima desde el Peloponeso hacia Ática. Sin embargo, los cambios en la topografía de la orilla y el relieve del fondo marino, acontecidos en los últimos 2500 años, terminaron por esconder las estructuras del puerto, por lo que fue necesario armar una expedición para ir en su búsqueda y documentación. 

 

Fragmentos del muelle del antiguo puerto de Salamina. 
Greek Reporter/Министерство культуры и спорта Греции

 

Las circunstancias y la geografía de la batalla de Salamina están bien descritas por Herodoto en el volumen III de “Historia”, además de otros autores que también han escrito sobre ella, desde Esquilo hasta Pausanias. Por ello, los arqueólogos se concentraron en la bahía de Ampelaquia como el lugar que tenía mayores probabilidades de corresponder con las antiguas escrituras.

Vista panorámica de la bahía de Ampilaquia. 
Greek Reporter/Министерство культуры и спорта Греции

En el año 490 A.C., la primera invasión persa en Grecia derivó en la Batalla de Maratón, cuando los atenienses y plateos, bajo el liderazgo de Milcíades, pudieron frenar al ejército persa del rey Darío. Diez años después, en el 480 A.C., el rey Jerjes empezó la segunda invasión, de mayor escala, en la cual no solo utilizó el ejército, sino la flota marina. Para finales de agosto de ese año, los persas ya tenían Atenas bajo amenaza. A mediados de setiembre, los griegos resistieron en la dura Batalla de Termópilas, que empezó bien en el frente naval. Sin embargo, luego de algunos días, Atenas terminó bajo control persa. El 28 de setiembre de ese mismo año, una flota conjunta de 20 ciudades griegas, compuesta por 380 naves, pudo derrotar a la tres veces mayor fuerza naval del rey Jerjes. Los griegos volvieron a Atenas, que estaba en llamas, pero para el invierno volvieron a perderla ante los persas. 

Algunos meses después, en setiembre del 479 A.C., las fuerzas terrestres griegas, bajo el comando del espartano Pausanias, vencieron a los persas en Platea, en una batalla que determinó un curso favorable de la guerra para los griegos. Así, ese mismo año, los persas perdieron una vez más en la Batalla de Mícala. Este encuentro bélico tuvo lugar en las costas de Asia menor, es decir, en las afueras de la Grecia continental, y puso fin a la segunda invasión persa. El tratado de paz, conocido como Paz de Calias, se firmó en el 449 A.C. entre los atenienses y sus aliados, y los persas. 

Yulia Shtutina
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