El hielo del Ártico toca un nuevo descenso histórico por tercer año consecutivo

La línea amarilla delimita la región faltante de hielo en el Ártico para este cierre del invierno (gráfico: NSIDC).

El mundo mantuvo estables sus emisiones de CO2 (principal responsable del calentamiento global) pero no pudo detener el aumento de las temperaturas globales durante el año pasado. Prueba de ello es que el Ártico soportó en el punto álgido de su más reciente invierno aumentos de temperaturas que en otras latitudes serían equivalentes a olas de calor. El retroceso de los hielos en los polos solo confirma hoy el curso sostenido de nuestro planeta.

Así, la capa de hielo marino invernal en el Polo Norte este año ha registrado un descenso equivalente a un área un poco menor que Bolivia, estableciendo un máximo récord por tercer año consecutivo.

"He estado observando los patrones climáticos del Ártico durante 35 años y nunca he visto nada cercano a lo que hemos experimentado en los últimos dos inviernos", señaló Mark Serreze, director del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC por sus siglas en inglés), en un comunicado.

La franja de hielo marino de la Antártida también estableció un mínimo histórico para su verano (tiene temporadas opuestas a las del hemisferio norte), a diferencia de los máximos históricos acumulados en los últimos años.

El hielo del Océano Ártico suele alcanzar su pico invernal de principios a mediados de marzo, y fue así este año, precisamente el 7 de marzo según el NSIDC, cuando el hielo marino cubrió 14,4 millones de kilómetros cuadrados. Aun así, este máximo para 2017 ha sido el más bajo en 38 años de registros por satélite.

El pedazo faltante de hielo, del tamaño de Bolivia (cerca de un millón de kilómetros cuadrados), es la diferencia entre este máximo y el promedio registrado entre 1981 y 2010.

El hielo marino del Ártico también fue más delgado este invierno que en los últimos cuatro años, según datos del satélite CryoSat-2 de la Agencia Espacial Europea.

El aumento de la temperatura global (en abril de 2016 estuvo 1,10 ° C por encima del promedio del siglo 20 de 13,7 ° C), determinaron ondas de calor constantes durante todo el otoño y el invierno, mermando el hielo en extensión y grosor. Durante esas estaciones, el Océano Ártico registró temperaturas alrededor de 2,5 ° C por encima del promedio usual. Algunos puntos estuvieron incluso 5 ° C más calientes (el Mar de Chukchi, entre Alaska y Rusia, y el de Barents, al norte del bloque escandinavo).

El mínimo récord de invierno no significa necesariamente que a fines del verano ártico la historia vaya a repetirse, pues las condiciones climáticas del resto del planeta juegan también un papel determinante en cómo se desarrolle todo al final. Las cifras, sí, indican que el Ártico empieza su temporada de deshielo no de la mejor manera.

La tasa de pérdida de hielo ha sido mucho más pronunciada para el mínimo de verano que para el máximo de invierno, con disminuciones de 13,7% y 3,2% por década, respectivamente.

Pero "mientras que el máximo del Ártico no es tan importante como el mínimo estacional, el declive a largo plazo es un claro indicador del cambio climático", dijo Walt Meier, un investigador de hielo marino en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Hans Huerto

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