Las estrellas también nacen de agujeros negros supermasivos

Un grupo de científicos europeos ha revelado que las estrellas se forman dentro de los flujos de material expulsados de los agujeros negros supermasivos en un estudio publicado en la revista Nature.

La mayoría de las galaxias contienen un agujero negro supermasivo dentro de ellas. Estos agujeros negros pueden tener masas de millones de soles. Su inmensa gravedad no sólo puede destrozar estrellas, sino que también generan poderosos flujos de material mientras están activos. Estos flujos son una rica fuente de gas y polvo que desencadena la formación de nuevas estrellas.

Los astrónomos habían especulado que las condiciones dentro de estos flujos podrían ser las ideales para la formación de estrellas, pero ninguno lo había podido registrar. Pero recientemente un equipo de científicos ha observado dos galaxias colisionando a 600 millones de años luz. Debido a esta colisión su agujero negro supermasivo estaba extremadamente activo y producía un gran flujo de material.

Con el uso de Very Large Telescope (VLT), en el Observatorio Paranal de Chile, el equipo detectó estrellas formándose dentro de los flujos. Estas estrellas son más calientes y brillantes que las estrellas que se forman en condiciones menos extremas como en los discos galácticos. También tenían una mayor velocidad.

El descubrimiento permitirá entender mejor la evolución y propiedades de las galaxias. Dado que los agujeros negros supermasivos pueden desencadenar la formación de estrellas grandes y brillantes, estas estrellas podrían proporcionar los elementos pesados necesarios para la formación de estrellas parecidas al Sol y planetas ricos en metales.

Este estudio es el primero que confirma que las estrellas se forman en un ambiente tan extremo. Recientemente, un grupo de científicos descubrió cómo un agujero negro supermasivo de una masa de mil millones de soles se movía —en una galaxia a 8 mil millones de años luz de distancia— a 2.000 kilómetros por segundo por la acción de ondas gravitatorias, que lo van empujando como si se tratara de trampolines. El hallazgo fue posible gracias al Telescopio Espacial Hubble.

 

 

Ana María Cervantes
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