La mayoría de casos de cáncer son inevitables, afirman científicos

Fotografía electrónica de las células del cáncer de pulmón. 
Wellcom Images

 

Las mutaciones cancerígenas usualmente se clasifican en dos grandes categorías: las hereditarias y las causadas por una exposición al medio ambiente. Un equipo de investigadores estadounidenses ha demostrado que existe una tercera causa no menos importante: los errores inevitables que ocurren durante la duplicación de ADN. En algunos casos, su contribución al desarrollo de la enfermedad alcanza el 95%, tal es el caso de los cánceres que se inician en el cerebro, en un hueso, en los testículos o en la próstata. Así, el 29% de las mutaciones que causan cáncer son de origen ambiental, un 5% son hereditarias y 66% restante se da por azar. El estudio fue publicado en la revista Science

De acuerdo al último reporte de la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), las enfermedades oncológicas son la causa más común de muerte alrededor del mundo. Una de las causas principales de la aparición de estas enfermedades son los cambios en la secuenciación de ADN, llamadas “mutación”. La mutación se puede heredar de los padres (mutación-N) o como resultado de los efectos del medioambiente (mutación-S), como por ejemplo, debido a la exposición a humo de tabaco o a la radiación solar. La tercera causa, llamada factores estocásticos, o debidos al azar, (mutación-R) suceden en el curso normal del proceso de replicación de ADN, como por ejemplo, cuando la enzima polimerasa construye una nueva cadena, pero por error coloca las letras-nucleotídicas equivocadas. 

Se calcula que se presentan tres nuevas mutaciones cada vez que una célula humana se divide. Sin embargo, la mayoría de estas mutaciones pasan completamente desapercibidas para el organismo. Algunas incluso han sido necesarias: los errores de las replicaciones son el motor de la evolución. El problema surge cuando alguna de estas mutaciones o sus combinaciones resultan ser cancerígenas. 

Durante la investigación, se buscó la relación entre la velocidad de la replicación de las células madre y la probabilidad de la ocurrencia de una enfermedad oncológica. Para ello, se calculó la cantidad de células madre en pacientes de distintas edades y relacionaron esta cifra con la información de la base oncológica del IARC: 32 tipos de cáncer en 17 países en los que viven 4.800 millones de personas.

Al evaluar el aporte de los diferentes procesos que conllevan a la aparición de mutaciones peligrosas, los investigadores descubrieron que la mutación-R en individuos de la misma edad tiene aproximadamente la misma cantidad de divisiones de células madre. Sin embargo, las velocidades de división de las mutaciones N y S varían considerablemente entre distintos grupos. 

Distribución de los tipos de mutaciones (hereditaria, replicativa y medioambiental) y su relación con distintos tipos de cáncer en mujeres. 

 

“Los errores de copia del ADN son una fuente importante de mutaciones de cáncer que históricamente se han subestimado”, declara en un comunicado Cristian Tomasetti, primer autor del estudio.

La probabilidad de contraer un tipo de cáncer específico depende altamente de la capacidad que tiene una célula madre para dividirse con el tejido correspondiente. De este modo, la proporción de errores de replicación entre las mutaciones cancerígenas resulta muy alta. 

Sin embargo, no es suficiente una única mutación para desencadenar la enfermedad. En la mayoría de los casos, la manifestación del cáncer se debe a la acumulación de varias mutaciones, en donde las células se multiplican sin control. Así, varios tipos de cáncer se pueden presentar por una combinación de factores estocásticos y medioambientales. 

A pesar de que la investigación señala que las dos terceras causas de cáncer son fortuitas, los investigadores hacen un llamado a no bajar la guardia en la prevención, en evitar factores medioambientales potencialmente cancerígenos y en el desarrollo de un estilo de vida sano. “Necesitamos con urgencia métodos mejores para detectar todos los cánceres más precozmente, cuando aún se pueden curar”, declaró Vogelstein, segundo autor del estudio. 

Recientemente, ensayos clínicos confirmaron que las dosis extremas de vitamina C son seguras para combatir el cáncer de cerebro y pulmón en paciente que siguen un tratamiento estándar contra estas enfermedades.

 

Caroline Mercado
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