Guerra en Siria: ¿qué es el gas sarín, empleado en ataques a poblaciones civiles?

El reciente ataque aéreo a una población civil en la ciudad siria de Jan Seijun ha conmovido al mundo por la dureza de las imágenes de las víctimas mortales y heridos que ha dejado. En los seis años que viene durando la guerra interna en ese país han muerto cerca de 250.000 personas y el ataque de esta semana, que ha dejado al menos 86 fallecidos, entre ellos 30 niños, es uno de los más sangrientos en meses recientes. Y el registro de la destrucción dejada por el bombardeo ha sugerido que se ha tratado de un nuevo ataque con armas químicas.

De acuerdo con el régimen de Bashar al Assad, el ejército sirio no ha empleado este armamento, sino uno convencional, en lo que ha sido un ataque a un depósito del ejército rebelde que, de acuerdo con la versión, habría contenido armas químicas.

Los exámenes forenses realizados por el ministerio de salud de Turquía (vecino de Siria que ha recibido hasta ahora cerca de 2,5 millones de refugiados del conflicto) y la Organización Mundial de la Salud a tres cadáveres del ataque reveló síntomas de un ataque químico: pupilas contraídas, convulsiones y espuma saliendo por la boca.

Además, hay evidencias en los pacientes tratados en hospitales “que llevan a pensar que han estado expuestos a una sustancia química (Sarín)", ha dicho el ministro de Sanidad en un comunicado.

El gas sarín es un arma química cuyo uso está prohibido por la Convención de Armas Químicas, un tratado internacional suscrito por 192 naciones, incluida Siria. ¿Qué tan letal es este gas y cómo se produce?

El compuesto fue desarrollado hacia fines de los años 30 del siglo pasado, en Alemania. Su nombre es la unión de las iniciales de los apellidos de sus inventores e inicialmente fue desarrollado como un pesticida. No obstante, su alta toxicidad atrajo las miradas de la Waffenamt, la agencia de armamento del ejército alemán, que recibió la fórmula del gas y empezó a fabricar armas, misiles básicamente, cargadas con la sustancia.

No obstante, el gas sarín no fue usado en la Segunda Guerra Mundial, pues el desarrollo de su uso militar aún no había sido completado. Ello no impidió que Estados Unidos, El Reino Unidos y Rusia (uno de los principales aliados militares del régimen de al-Assad en el actual conflicto) experimentaran con el gas en décadas posteriores.

Se trata de un agente nervioso —pues ataca principalmente este sistema— que solo requiere 0,1 mg en un espacio de 1 m3 para que la exposición a él sea letal. Ninguno de sus compuestos es hallado en la naturaleza, se trata de una toxina desarrollada enteramente por el hombre.   

Como la mayoría de pesticidas, se trata de un compuesto organofosforado altamente volátil, por lo que aun en estado líquido rápidamente llega al aire.

El sarín actúa como un potente inhibidor de la enzima acetilcolinesterasa, que degrada el neurotransmisor acetilcolina. En las uniones neuromusculares, funciona como transmisor de las señales de las neuronas a las fibras musculares. Al quedar interrumpido este proceso, la muerte ocurre generalmente por asfixia, por la inhabilidad de controlar los músculos respiratorios.

De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, las personas expuestas a una dosis baja o moderada de sarín en el aire, o que ingieran alimentos o agua contaminada o toquen superficies contaminadas pueden experimentar algunos o todos los siguientes síntomas en cuestión de segundos a horas después de la exposición: Nariz tupida, ojos llorosos, pupilas contraídas, dolores oculares, visión borrosa, babeo y sudoración excesiva, tos, opresión en el pecho, respiración agitada, diarrea, náuseas, vómitos y / o dolor abdominal.

Al ser un gas más pesado que el aire, tiende a depositarse en partes bajas por lo que se recomienda, ante riesgo de exposición alejarse a partes altas y ventiladas.

Una exposición grave a la sustancia, 25 veces más tóxica que el cianuro,  puede ser combatida si se administran los medicamentos adecuados oportunamente: atropina, para tratar los síntomas fisiológicos y pralidoxima para regenerar la colinesterasa. En todo caso, se recomienda acudir cuanto antes al médico y desechar incluso la ropa que puede guardar restos del gas y aislarla con dos bolsas plásticas, pues puede contaminar hasta 30 minutos después del contacto.

Hans Huerto

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