Turbulencias en vuelos de aviones se triplicarían por dióxido de carbono

Quedan hoy pocas personas que no se sientan amenazadas por el cambio climático y el aciago destino que le garantiza a nuestro planeta. No obstante, la grave promesa de que el fenómeno hará más accidentados nuestros vuelos a bordo de aviones en un futuro cercano podría cambiarle el panorama a los más escépticos.

Un reciente estudio de la Universidad de Reading arroja que es probable que los viajes aéreos enfrenten tres veces más turbulencias en la medida en que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera aumenten.

Las baches aéreos normalmente ocurren cuando las aeronaves atraviesan concentraciones de aire áspero en el cielo. De acuerdo con el estudio, publicado por la revista Advances in Atmospheric Sciences, el cambio climático antropogénico —el generado por las actividades contaminantes del hombre— intensifica las cizalladuras o cortantes del viento verticales —cambios inusitados en la velocidad de corrientes de aire— en las altitudes de crucero de los aviones, llegando a triplicar la prevalencia de turbulencias en condiciones despejadas. La modelización del clima desarrollada para el estudio indicó que habrá más turbulencias moderadas o mayores en los vuelos transatlánticos en invierno, a medida que cambie el clima.  

Así, la duplicación de los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera aumentaría en 149% la cantidad promedio de turbulencias severas en cielos despejados, a 11 kilómetros de altura (el promedio en vuelos de larga distancia), con lo cual los baches se volverían dos a tres veces más comunes. Además, en estas condiciones, las turbulencias ligeras crecerían en 59%, las ligeras a moderadas en 75%, las moderadas en 94% y las moderadas a severas en 127%.

El pronóstico se ennegrece al tomar en cuenta las recientes proyecciones de un estudio de la Universidad de Southampton. Las emisiones globales de dióxido de carbono a la atmósfera podrían elevar —para el año 2050— el nivel de este gas de efecto invernadero a su nivel más alto en por lo menos 50 millones de años.

Aunque las turbulencias leves pueden no resultar tan molestas a pasajeros frecuentes, la triplicación de baches severos sí podría causar más alarma, incluso entre tripulaciones, a luz de que estos movimientos bruscos pueden causar lesiones a quienes viajen a bordo de las aeronaves afectadas.

Se estima que anualmente hay 790 episodios de turbulencia en aeronaves que resultan en 55 lesiones graves a tripulación y pasajeros en vuelos estadounidenses, mientras que las lesiones leves se cuentan en 687 a personal de vuelo y 120 a pasajeros. Estas proyecciones, sin embargo, no consideran el deterioro que sufren los aviones a causa de los embates del viento.

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