Un estímulo eléctrico a tu cerebro hará que digas la verdad

PNAS. 2017

 

Un equipo de la Universidad de Zurich identificó el mecanismo cerebral que gobierna las decisiones entre honestidad y egoísmo. Así, usando un tipo de estimulación cerebral no invasiva, los científicos consiguieron incrementar el comportamiento honesto de las personas. El trabajo fue publicado el lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

La honestidad juega un rol crucial en la vida social y económica: sin ella, las promesas no se cumplirían, los contratos no se respetarían y no se pagarían impuestos. Pese a la importancia de esta, la base biológica de la honestidad aun es comprendida muy pobremente. Es por ello que investigadores de la Universidad de Zurich, junto a colegas de Chicago y Boston, demostraron que el comportamiento honesto puede ser “incrementado” por medios de estimulación no invasiva. Los resultados de su trabajo se enfocan en un proceso de deliberación entre honestidad y egoísmo en el córtex prefrontal dorsolateral derecho.

En un experimento con dados, los participantes podían incrementar su ganancia haciendo trampa, lo que no ocurría si decían la verdad. Debían, tras arrojar los dados, apuntar ellos mismos sus resultados. A mayor el puntaje obtenido, mayor sería la ganancia. Los investigadores se dieron cuenta de que los individuos hacía trampa una cantidad significativa de tiempo. Sin embargo, un grupo importante de participantes también se apegaron a la verdad. La mayoría de gente parece sopesar sus motivos para ser egoístas u honesto caso por caso; mienten un poco, aunque no siempre, notaron los científicos. Hubo, sin embargo, un 8% de participantes que mintió siempre y maximizó su ganancia.

Entonces los investigadores aplicaron estimulación transcraneal por corriente continua (a través de electrodos en el cuero cabelludo) sobre la región prefrontal dorsolateral derecha, antes mencionada. Este método de estimulación cerebral no invasivo hace a las células cerebrales más sensibles, es decir, más activas. Al  recibir la estimulación durante la tarea, los participantes fueron menos propensos a mentir. Sin embargo, el número de los “tramposos” consistentes  se mantuvo. 

Los científicos concluyeron que la estimulación afecta reduciendo la mentira en los participantes que experimentan conflictos morales, pero no perturba en absoluto a quienes le dan prioridad a maximizar sus ganancias.

Los investigadores hallaron, además, que la estimulación solo afectó específicamente el proceso de sopesar motivos materiales versus motivos morales. Estos no hallaron efectos para otro tipo de conflictos que no envuelven temas morales (como decisiones financieras que implican riesgo, ambigüedad, entre otros factores). 

De acuerdo a los autores, los resultados son un importante primer paso para identificar los procesos que permiten a las personas a comportarse honestamente.  “Si decir mentiras representan una condición orgánica, nuestros resultados cuestionan hasta qué punto podemos responsabilizar plenamente a las personas por sus faltas”, sostuvieron los autores.

 

Daniel Meza
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