Cómo las pequeñas serpientes estrangulan y devoran a otras más grandes

Pantherophis guttatus capturando una presa. 
David A. Penning et.al., Journal of Experimental Biology Research article

 

A pesar de que los depredadores usualmente tratan de evitar presas que excedan su tamaño, las serpientes son una de las excepciones más conocidas de esta regla. Sus presas no solo son especies más grandes que ellas, sino que también pueden cazar a otras serpientes de tamaño igual o superior. Científicos de los Estados Unidos han explicado cómo las serpientes de la familia de las Lampropeltis se las arreglan para ganar las batallas y comerse a las serpientes Pantherophis, mucho más grandes que ellas. El trabajo fue publicado en el Journal of Experimental Biology y NewScientist realizó una breve reseña sobre él. 

Por regla general, los depredadores tienden evitar presas que sean un 25% - 50% más grandes que ellos mismos. Las serpientes, especialmente aquellas equipadas con veneno, son una especie conocida porque suele tomar el riesgo de cazar presas superiores en tamaño. 

Sin embargo, esta práctica también se aplica a las serpientes no venenosas. Estas últimas cuentan solo con la fuerza de su propio cuerpo para doblegar a sus víctimas. Entre ellas están, por ejemplo, las serpientes Lampropeltis y las Pantherophis, quienes atrapan a sus víctimas formando anillos de compresión alrededor de ellas. Lo más interesante de estas especies, es que cuando se encuentran cara a cara, la Lampropeltis, de tamaño menor, es la que suele ganar la mayor cantidad de enfrentamientos, y puede vencer fácilmente a aquellas serpientes que son 20% superiores en tamaño. 

La pregunta que se hicieron los científicos fue: ¿cómo exactamente es que las serpientes más pequeñas logran hacer esto? Para responder esta cuestión, las compararon.

Lampropeltis getula capturando una presa. 
David A. Penning et.al., Journal of Experimental Biology Research article

 

En un duelo entre dos serpientes, cada una está buscando la manera de estrangular a su enemigo. Adicionalmente, también están midiendo la fuerza necesaria par escapar de un posible “apretón”. El éxito en la compresión del enemigo y las posibilidades de soltarse están directamente relacionados con la fuerza física, que a su vez es proporcional con el ancho del corte transversal de los músculos. De acuerdo a esto, los investigadores estudiaron la morfología de entre ambos reptiles y analizaron un área de transversal de cinco músculos, pero no pudieron hallar diferencias entre ellos.

Para medir el indicador de la fuerza de compresión, ambas serpientes recibieron roedores muertos equipados con unos sensores de presión. Resultó que la Lampropeltis más fuerte de la muestra, alcanzó una fuerza de compresión doblemente mayor que la serpiente Pantherophis más débil del mismo grupo. Los científicos atribuyeron la diferencia a que la forma de enroscar la víctima de la Pantheropis era caótica y variable; mientras que la Lampropeltis tomaba posesión de su presa de forma más ordenada, formando "anillos" iguales, como un poderoso resorte. Esto último, refirieron los investigadores, hacía el apretón de las Lampropeltis más poderoso y eficiente. No obstante, admitieron que su hipótesis podría necesitar más pruebas para reafirmarla.  

Como se sabe, las serpientes son reptiles y todos los reptiles, en algún momento, tuvieron cuatro patas. En el 2015, un grupo de científicos halló el fósil de una serpiente que tenía cuatro patas del Cretáceo, confirmando así la existencia de un tiempo de transición entre lagartos y las serpientes, tal y como las conocemos hoy.

 

Yuri Solus
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