La NASA halla condiciones para la vida en Encélado, una luna de Saturno

Encélado, una de las lunas de Saturno de 500 kilómetros de diámetro y cubierta en su totalidad por una capa de hielo, tiene condiciones muy similares a las de la Tierra que le permitirían albergar vida, sugiere hoy un estudio de científicos del Instituto de Investigación del Suroeste (SwRI)  publicado hoy en la revista Science.

El espectrómetro de masas a bordo de la sonda Cassini (nave enviada por la NASA para estudiar a Saturno y sus satélites) muestra que los gases escupidos por los imponentes géiseres de Encélado contienen moléculas de hidrógeno y dióxido de carbono. Estos dos compuestos suponen un 1,4% y un 0,8% del volumen total, respectivamente.

Según los expertos, los referidos gases solo podrían tener su origen en reacciones químicas originadas a partir de actividad hidrotermal bajo la superficie helada de Encélado muy similares a lo que ocurre en la Tierra. En nuestro planeta estos procesos químicos se dan en el fondo de océanos cuando el magma a altas temperaturas entra en contacto con las rocas y el agua.

Alrededor de estos procesos, y gracias a ellos, donde los vientos hidrotermales emiten fluidos calientes y cargados de minerales, existen ecosistemas repletos de criaturas únicas. Estas son, precisamente, microbios que convierten los referidos minerales en energía metabólica, haciendo posibles los ecosistemas.

“Pese a que no hemos hallado evidencia de vida microbiana en el océano de Encélado, el descubrimiento de gas de hidrógeno y la evidencia de actividad hidrotermal sugieren que hay condiciones para la vida bajo la superficie helada de esta luna”, indicó Hunter Waite el autor principal del paper.

“La cantidad de hidrógeno molecular que se deduce es suficiente para albergar microbios similares a los que están en fumarolas hidrotermanes en nuestro planeta”, indicó Christopher Glein, coautor del trabajo. De existir estos organismos en Encélado, estos podrían quemar el hidrógeno para obtener  energía para la quimiosíntesis, que a su vez sentaría las bases para un ecosistema mayor.

Fue en octubre del 2015 que Cassini obtuvo esta información clave, al sobrevolar Encélado. Jeffrey Sewald, geoquímico de Institución Oceanográfica de Woods Hole en Massachusetts (EE.UU.), indicó que las conclusiones de este trabajo representan un avance importante para evaluar la habitabilidad del satélite, aunque aún dejan muchas preguntas sin responder.

Los géiseres de Encélado, de donde se ha obtenido la información para la investigación reseñada en este artículo, también son motivo de intriga para la comunidad científica. Hace poco, científicos han sugerido que las grietas de donde emanan estas gigantes columnas de vapor se produjeron a causa del impacto de un asteroide inmenso que habría golpeado al satélite hace 100 millones de años.  

 

Daniel Meza
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