Radiotelescopio del tamaño de la Tierra ya fotografió dos agujeros negros

La unión hace la fuerza. Incluso cuando se quiere observar de cerca un mosntruoso agujero negro.

El proyecto para coordinar y unificar una red de telescopios en todo el mundo, a fin de fotografiar por primera vez un hoyo negro, comienza a dar sus primeros frutos. Bastaron 10 días de observaciones para que esta red —que así constituida representa una suerte de radiotelescopio con un plato satelital que virtualmente tendría el diámetro de la Tierra— de telescopios pudiera fotografiar dos agujeros supermasivos y así registrar una imagen de sus horizontes de eventos, o puntos de no retorno (la cercanía en la cual escapar del campo gravitacional, de atracción, del agujero negro se torna ya imposible, incluso para la luz. Hasta ahora, la ciencia solo ha contado con representaciones artísticas de agujeros negros, basadas en la teoría de su naturaleza y otras observaciones.

El proyecto Event Horizon es una red de ocho radiotelescopios instalados en varias partes del globo, incluidas España, Estados Unidos y la Antártida. Estos aparatos son una especie de receptores de radio empleados en la observación astronómica por su capacidad para interpretar las ondas de radio, que captan sus gigantescas antenas, como si fueran rayos de luz, lo que permite construir imágenes en base a la información cosechada.

La red empezó sus observaciones el 4 de abril, observando dos agujeros negros supermasivos: Sagitario A *, situado en el centro de la Vía Láctea y 4 millones de veces más grande que nuestro sol; y el 87 Messier, un agujero negro en una galaxia vecina, a unos 53 millones de años luz de distancia.

El proyecto incluye al telescopio Atacama Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) ubicado en Chile, capaz de aumentar la agudeza del telescopio Event Horizon en 10 veces, lo que le permite encontrar algo tan pequeño como una pelota de golf en la Luna. Asimismo, el telescopio del Polo Sur también participa en la red.

El corto periodo ha bastado para recopilar alrededor de un petabyte de datos (1 millón de GB), lo que equivale a unos dos mil años de MP3s, reproduciéndose sin repetirse. Dos institutos de investigación, el Haystack del MIT y el Instituto Max Planck de Radioastronomía en Alemania, están recibiendo los datos, que se almacenan en 1.024 unidades a ser enviadas por correo a los centros de procesamiento envueltos en el proyecto.

Dada la cantidad masiva de información —y el adicional de que los discos duros que provienen del telescopio del Polo Sur no pueden enviarse hasta después del invierno en la región, a finales de octubre— se espera que la información sea analizada en lo que resta del año. Dos supercomputadoras en los Estados Unidos y Alemania confirmarán recién a principios de 2018 si los datos permiten armar la primera captura de un hoyo negro, y que revele y confirme (o desmienta) una serie aspectos sobre su naturaleza que han venido siendo de consenso científico a la luz de la Teoría de la Relatividad, desarrollada por Einstein. Al versar sobre cómo la gravedad afecta al cosmos, tiene a los hoyos entre los fenómenos que pretende explicar.

El resultado esperado es una imagen de la región que rodea el agujero negro, su horizonte de eventos, así como su sombra y anillo, que revele su verdadera masa, forma y distancia. La comprensión de las mismas dará pie a cruciales revelaciones sobre la naturaleza del universo, en la medida en que un agujero negro es por definición una deformación en el espacio-tiempo.

Hans Huerto

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