Enseñarle a ser felices a los pacientes con VIH mejora su salud

Un artículo publicado recientemente en el Journal of Consulting and Clinical Psychology da cuenta de una investigación de Northwestern Medicine que prueba que cuando los pacientes con VIH son entrenados para procurar experimentar más emociones positivas, se registra una menor cantidad del virus en su sangre y un menor uso de antidepresivos.

La autora principal del estudio, Judith Moskowitz, del departamento de Ciencias sociales y director de investigación en el Centro Osher de Medicina Integrativa de la Facultad de Medicina de la Universidad de Northwestern Feinberg, cree que esta es la primera prueba de una intervención de emoción positiva en personas recién diagnosticadas con VIH.

Los resultados del estudio permiten vislumbrar la posibilidad de aplicar intervenciones similares en pacientes en etapas iniciales de otros males crónicos graves. De hecho, la investigación también estudiará más adelante los efectos sobre la salud de la enseñanza de estas habilidades en pacientes con diabetes tipo 2, mujeres con cáncer de mama metastásico y cuidadores de pacientes con demencia.

Para el estudio del VIH, basado en San Francisco, 80 participantes (principalmente hombres) fueron entrenados en el desarrollo de ocho habilidades en cinco sesiones semanales para ayudarles a experimentar emociones más positivas. Otros 79 participantes estaban en el grupo de control (pacientes recién diagnosticados que no recibieron entrenamiento).

Las habilidades, que probadamente aumentan la experimentación de sensaciones positivas, incluyeron: reconocer un evento positivo cada día; saborear ese evento positivo y registrarlo en un diario o contarle a alguien acerca de él; comenzar diario de agradecimientos; listar una fortaleza personal cada día y anotar cómo se usó esta fuerza recientemente; establecer una meta alcanzable cada día y anotar su progreso; informar sobres estresores relativamente menores cada día, luego enumerar las maneras en que el evento puede ser positivamente reevaluado; comprender que los pequeños actos de bondad pueden tener un gran impacto en la emoción positiva y practicar un pequeño acto de bondad cada día; y practicar la atención plena con un ejercicio de respiración diario de 10 minutos.

Quince meses después de las intervenciones, 91% del grupo de intervención tuvo una carga viral suprimida en comparación con el 76% del grupo de control. Además del impacto en el paciente, relata Moskowitz, el beneficio es que es menos probable que el VIH se transmita cuando uno lleva una carga viral baja, lo cual también deviene en un sistema inmunológico más fuerte.

La intervención emocional positiva también mejoró la salud mental. Al inicio del estudio, alrededor del 17% del grupo control y el grupo de intervención informaron estar tomando antidepresivos. Quince meses después, el grupo de intervención todavía estaba en 17%, pero en el grupo control el uso de antidepresivos aumentó a 35%.

Una reciente investigación de profesionales del Instituto de Genética Humana francés dio cuenta de una proteína que permitiría desarrollar un método de identificación de las células inactivas, a fin de atacarlas y, eventualmente, dar así con una cura definitiva al mal.

Hans Huerto

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