Aves cantan menos por culpa del ruido del tráfico

(Foto provista por Katherine Gentry).

Una investigación de la Universidad George Mason, de EE.UU., publicada en la revista Bioacoustics da cuenta de que las aves cantan diferente a causa del ruido del tráfico, lo que potencialmente afecta su capacidad para atraer potenciales parejas y defender su territorio.

El estudio encontró que una especie de mosquero norteamericano, el pibí oriental, canta canciones más cortas en un rango más bajo de frecuencias a causa del ruido de los autos. La doctora Katherine Gentry, de la George Mason, y su equipo estudiaron la canción de esta ave en tres parques dentro del área más grande de Washington, D.C., lugares donde el patrón de tránsito vehicular de la carretera más cercana era relativamente constante o se reducía semanalmente durante clausuras de vía que duraban de 36 horas.

Se midió y analizó el ancho de banda, la duración y las frecuencias máximas y mínimas del canto de los pájaros, junto con la amplitud de ruido de tráfico de baja frecuencia en intervalos de 20 segundos por canción y los niveles de ruido de fondo de espectro completo.

Las aves respondieron inmediatamente a las fluctuaciones en el ruido del tráfico ajustando la longitud y las frecuencias de su canción para mejorar su transmisión. Cuando los caminos fueron cerrados, y el ruido del tráfico minimizado, las canciones regresaron a su estado natural con ancho de banda y duración más amplios y frecuencias mínimas más bajas.

Si bien las aves modifican sus canciones cuando el ruido del tráfico aumenta, para hacerse oír más claramente, estos trinos alterados podrían no generar respuestas tan claras de los pájaros que los escuchan, afectando las posibilidades de apareamiento de la especie. Los cierres temporales de carreteras solo ofrecen breves respiros semanales a las aves para cantar la versión de su canción que optimiza su rendimiento vocal, la posibilidad de atraer pareja y la defensa territorial. El estudio propone intensificar la implementación de estos cierres viales.

Si bien la especie no se encuentra en peligro de extinción ni se trata de una rareza, la población de estas aves en la zona de Washington DC ha caído en más del 50% en menos de 70 años, según el estudio. Reducir el ruido del tráfico no solo le da más posibilidades a los pibíes orientales, sino que también podría tener un efecto beneficioso en otras especies similares.

Hans Huerto

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