Un fármaco de hace 150 años podría mejorar a pacientes con Parkinson avanzado

Una nueva investigación proporciona evidencia de que un medicamento antiguo puede proporcionar alivio a pacientes con Parkinson avanzado, según un estudio publicado hoy que será presentado en la 69a Reunión Anual de la American Academy of Neurology, en Boston, este fin de semana.

La apomorfina, producida por primera vez en 1865, se utilizó por primera vez para tratar la enfermedad de Parkinson avanzada en los Estados Unidos en los 50s. Su uso creció en la década de los 90s cuando los médicos europeos comenzaron a utilizar infusiones subcutáneas de la droga para tratar fluctuaciones de la movilidad de tejidos que no podían ser controladas por píldoras. A pesar de su uso común en muchos países, no existía evidencia con estudios aleatorizados sobre su eficacia y seguridad hasta ahora.

En este estudio de fase III, los investigadores reclutaron a 107 personas con Parkinson avanzado de 23 centros en siete países. Los participantes fueron seleccionados aleatoriamente para recibir infusión subcutánea de apomorfina o placebos. La infusión se administró durante un período de 14 a 18 horas cada día a través de una bomba portátil pequeña similar al tipo utilizado en el tratamiento de la diabetes tipo 1.

Estos tuvieron una reducción significativamente mayor del tiempo de "apagado", que es el período de inmovilidad relacionado con la falta de respuesta temporal a la medicación. A comparación con quienes recibieron placebos, hubo una reducción promedio de 2,5 horas al día, mientras que los que recibieron la infusión con placebo tuvieron un recorte promedio de tan solo media hora.

También se les pidió a los participantes que evaluaran qué tan bien pensaban que funcionaba el tratamiento. Los que recibieron apomorfina dieron a su tratamiento puntuaciones más altas en la semana 12 que los que recibieron placebo. En el grupo con apomorfina, el 71% de los pacientes se sintió mejor, en comparación con el 18% con el placebo, mientras que el 19% empeoró con la apomorfina en comparación con el 45% que lo hizo recibiendo placebos. La apomorfina generalmente no produjo efectos secundarios graves.

Cuando se trata del tratamiento de la enfermedad de Parkinson, la levodopa oral es considerada desde hace mucho la principal herramienta para mejorar la calidad de vida y la longevidad de los pacientes. No obstante, en estados avanzados sus efectos se ven reducidos, aumentando así los tiempos de “apagado”. Mantener a raya estos estadíos es una mejora sustancial en la calidad de vida del paciente.

El uso de un virus para evitar la aparición de la enfermedad de Parkinson es el tema de una reciente investigación del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, publicada por la revista Nature Biotechnology.

La función del virus en cuestión es la de reprogramar las células cerebrales y fortalecerlas para evitar su degradación y desaparición producto de la enfermedad.

Hans Huerto

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