Estos tomates no necesitan semillas ni polinización gracias a la técnica CRISPR/Cas9

Un equipo de científicos japoneses ha editado (modificado) el gen del tomate de modo que el fruto crece sin semillas y sin la necesidad de ser fértil. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista Scientific Reports.

La fertilización sin polinización, o partenocarpia, conlleva a la aparición de frutos sin semillas. En muchos casos, esta característica tiene un valor especial para la agricultura, ya que produce frutos mejor preparados para los procesos industriales (por ejemplo, en la preparación de pastas y salsas) y son más fáciles de manipular por las personas (ahorro de tiempo). Este tipo de plantas se reproducen de modo asexual (por ejemplo, mediante esquejes) y no dependen de la polinización de las abejas.

La partenocarpia puede presentarse accidentalmente y también por influencia de factores físicos y químicos en una crianza selectiva, como sería la selección de distintas variedades de tomates sin semillas. Previamente, se intentó crear tomates partenocárpicos a través de la ingeniería genética, pero este enfoque resulta largo y complicado de aplicar. 

Para lograr una partenocarpia rápida y segura, un equipo de las universidades de Tokushima y Tsukuba utilizó la tecnología de alta precisión para la edición genética, CRISPR/Cas9, para inactivar el gen IAA9 del tomate. Este gen inhibe la síntesis de la fitohormona auxina, la cual impide la formación de una fruta sin polinización.

Este “apagón” genético derivó en una fruta sin semillas del tipo Micro-Tom, y de variedades comerciales de Ailsa Craig. La edición buscada se presentó en el ADN de la planta prácticamente al 100% y se transmitió con éxito a la siguiente generación. Un estudio genómico completo del fruto modificado no detectó mutaciones extrínsecas. La única diferencia externa que se presentó en la planta del experimento han sido sus hojas de forma simple, característica que fue tomada por los científicos como una señal de que este aspecto también es controlado por la auxina. Del mismo modo, la velocidad de crecimiento y tamaño del fruto tampoco se han visto afectados.  

Desarrollo de un fruto de tomate normal versus uno genéticamente editado. 
Risa Ueta et al. / Scientific Reports, 2017

De acuerdo a Keishi Osakabe, director de la investigación, ninguno de los científicos ha probado el tomate del experimento, pero aseguran que, en teoría, debería tener el mismo sabor que un tomate común. Los autores señalan que su método permitirá obtener distintas variedades de tomates sin semillas y una serie de otros cultivos. 

Solo los permisos correspondientes permitirán tener tomates modificados con tecnología CRISPR/Cas9 en los supermercados. Teniendo en cuenta que la implementación de esta tecnología es segura (no requiere de vectores de virus ni introducir ADN de plantas transgénicas), no se espera que la regulación sea severa. Así, en 2016, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos desestimó hacer pasar por una regulación complicada al primer cultivo de champiñones que no se “negrean” al contacto con el aire, creados con tecnología CRISPR/Cas9.

Oleg Lishchuk
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