Lo mejor que Cassini, la nave exploradora de Saturno, nos ha dado en 20 años

Se acerca el final de la sonda espacial de la NASA Cassini, pero han preparado para ella una despedida espectacular: a partir del 26 de abril, recorrerá 22 veces Saturno y sus anillos hasta mediados de septiembre, cuando esta máquina de 12.600 kilos se estrelle de manera controlada contra el planeta. La misión comenzó en 1997, pero fue en 2004 cuando la sonda espacial llegó a la órbita de Saturno.

Tras 20 años de servicio, 13 de ellos orbitando el sexto planeta del Sistema Solar, Cassini ha enviado imágenes una gran belleza y, sobre todo, información de inmenso valor científico. Para los científicos de la NASA, este último trayecto mejorará nuestra comprensión de cómo surgen y se forman los planetas gigantes y los sistemas planetarios. Hasta entonces, estos son algunas de los hallazgos más sorprendentes de la misión.

 

El misterio de la luna que desaparece

Jápeto o Iapetus es uno de los satélites de Saturno. Tiene un diámetro de unos 1500 km, lo que lo convierte en el tercero de más tamaño, después de Titán y Rea. En el siglo XVII, este cuerpo desconcertaba a los astrónomos, porque a veces desaparecía. La explicación es que un lado es de color carbón oscuro, mientras que el otro es tan blanco como la nieve. 

Cassini ayudó a discernir el por qué de esta diferencia: Jápeto rota sincrónicamente, es decir, su rotación coincide con su traslación alrededor de Saturno, por lo que, del mismo modo que pasa con nuestra Luna, el satélite muestra siempre la misma cara al planeta. Por ello, los escombros de los anillos y las lunas de Saturno chocan contra esta cara, oscureciéndola. A su vez, el lado más oscuro se calienta más fácilmente, por lo que su hielo se sublima constantemente y se mueve hacia el lado blanco, donde se deposita, incrementando su brillo.

 

Un planeta con un gran club de fans

Saturno tiene más de 50 lunas orbitando y, probablemente, otras que aún no han sido detectadas o confirmadas. Cassini ayudó a descubrir algunas: Anthe, Aegaeon; Daphnis, la luna con forma de huevo Methone, el pequeño Pallene y Polydeuces. La nave espacial también nos proporcionó increíbles vistas cercanas de otros satélites de Saturno, como Hyperion, con forma de esponja, y Atlas, que tiene la apariencia de un platillo volador.

 

Una versión de la Tierra, con metano en lugar de agua

Titán, la luna más grande de Saturno, era básicamente una bola de neblina antes de que Cassini aterrizara en ella la sonda Huygens, en 2005. Esto reveló un mundo que resultaba extrañamente familiar: estaba cubierto por lagos y ríos. Pero en lugar de fluir con agua, estaban llenos de hidrocarburos líquidos.

Los científicos se dieron cuenta de que Titán tenía un ciclo de metano que funciona como el del agua en la Tierra, con nubes y lluvia. Con su gruesa atmósfera y su superficie activa, los científicos consideran a Titán como uno de los mejores lugares para buscar vida en el sistema solar. Eso sí, probablemente no se parezca en nada a nosotros, pues su metabolismo se basaría en el metano, y no en el agua.

 

Encelado: géiseres, hielo y ¿vida?

Antes de Cassini, los científicos no le prestaban una atención especial a esta luna de Saturno. Pero la información enviada por la sonda descubrió que géiseres de cristales de agua brotaban del polo sur de Encelado, lo que podía ser indicativo de la existencia de un océano profundo debajo de la corteza helada. Y donde hay agua, hay un potencial para la vida tal y como la conocemos.

Cassini no fue construida para este fin, pero los científicos de la misión fueron capaces de reutilizar algunos de sus instrumentos para probar el contenido de los géiseres y tratar de determinar si el océano interior cumple las condiciones para que exista vida tal y como la conocemos. Y hasta ahora parece que sí: con agua, comida y calor, Encelado tiene casi todos los ingredientes necesarios.

Pero lo mejor es que estos descubrimientos forman parte de uno aún mayor. Saturno no está en la zona habitable de nuestro sistema solar, sin embargo, estas dos lunas se empiezan a considerar como prometedores lugares para buscar vida extraterrestre. Los científicos aseguran que Cassini ha supuesto un “cambio de paradigma” y que, gracias a la sonda, se abre la posibilidad de toparnos con una vida que haya comenzado completamente independiente a la de la Tierra. La gran enseñanza es que no hay que restringir la búsqueda a las zonas habitables, sino que puede haber vida en cualquier rincón del cosmos.

 

Beatriz de Vera
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