El ‘amor’ rejuvenece a un púlsar en la galaxia Andrómeda

Púlsar binario.

Wikimedia Commons

Un equipo de científicos rusos del Instituto Astronómico Sternberg, de la Universidad Estatal de Moscú, junto con colegas de otros países, ha descubierto un púlsar (estrella de neutrones que emiten chorros de radiación desde sus polos) de rotación ultra-lenta que “rejuvenece” en un sistema binario de estrellas a costa de su “compañera”. El púlsar está ubicado en la galaxia espiral vecina a la Vïa Láctea, Andrómeda. El paper de la investigación ha sido publicado en The Astrophysical Journal Letters.


Ubicación del púlsar en la galaxia M31 (Andrómeda).
Ivan Yu. Zolotukhin et al / (2017) ApJ 839 125

El descubrimiento se realizó a partir de la base de datos abierta al público del telescopio XMM-Newton, con las observaciones realizadas entre el 2000 y 2013. Entre los diversos objetos detectados por este aparato, se encuentra el púlsar XB091D ubicado en el clúster B091D (aglomeración de estrellas) de la galaxia espiral M31, también conocida como Andrómeda. 

Este es el segundo púlsar que se descubre más allá de las fronteras de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y sus galaxias satélite. Se calcula que XB091D tiene 1 millón de años de edad y, al unirse al sistema binario de estrellas, alcanza una masa de 0.8 veces la masa del Sol. El período de rotación del sistema alrededor de su masa es de 30.5 horas. 

Evolución del período de rotación del púlsar durante 14 años de observación. 
Ivan Yu. Zolotukhin et al / (2017) ApJ 839 125

Lo novedoso de este hallazgo es que los astrónomos lograron captar el proceso del púlsar desde su aparición hasta su “rejuvenecimiento”. Usualmente, las estrellas de neutrones nacen por una rotación ultra-rápida (periodos de rotación de milisegundos alrededor de su eje) y luego gradualmente pierden su energía y bajan la velocidad (periodos de rotación que van de segundos a algunas decenas de segundos). 

Sin embargo, si una estrella de neutrones se encuentra en un sistema binario, debido a un intenso acrecimiento de la materia de la estrella-compañera, esta le provee de un impulso adicional que le permite “reiniciar” la rotación rápida. Actualmente, el púlsar tiene un periodo de rotación de 1.2 segundos, y se espera que alcance velocidades de milisegundos en unos 50 a 100 mil años. 

Los autores calculan que el proceso de “dispersión” del púlsar se inició hace un millón de años, cuando la estrella-compañera completó su recorrido por el lóbulo de Roche. Otra particularidad de este objeto celeste es que ha sido hallado en un clúster esférico de estrellas con 12 mil millones de años de antigüedad. 

La astrofísica de los púlsares es una ciencia en desarrollo. En setiembre pasado, China ha puesto a funcionar un poderoso telescopio que podrá detectar estos cuerpos celestes. Asimismo, en febrero último se ha podido rastrear de dónde provienen los brotes de ráfagas rápidas de radio (FRBs por sus siglas en inglés), aunque sin saber qué es lo que las origina. Estas son conocidas por ser las “señales de radio” del cosmos. 

 

Alexander Voytiuk
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