¿Nos interesarían las verdaderas imágenes espaciales sin Photoshop?

Catedral de estrellas masivas

NASA

¿A quién no le gustan las imágenes del espacio? Nos muestran mundos de fantasía y nos hacen creer que hay algo verdaderamente fascinante ahí fuera. Algunas fotografías astronómicas de la NASA se han hecho ampliamente reconocibles, como las llamadas Catedral de estrellas masivas o Pilares de creación de una estrella

Pilares de la Creación

NASA

Pero como te puedes imaginar, estas impresionantes imágenes no se captan directamente del telescopio. Cada una es el resultado de la colaboración de artistas y científicos para convertir los datos obtenidos en algo comprensible para la vista, a la vez que científicamente plausible. Estas ilustraciones resultan doblemente útiles. La coloración no solo sirve para el trabajo de los astrónomos: ayuda a comunicar la importancia de su trabajo, y de este modo, conseguir financiación, afirma este artículo publicado en la revista Wired: en el increíblemente caro campo de la ciencia espacial, hay que emocionar para conseguir fondos.

Es bastante decepcionante, pero la información que nos llega está, en realidad, en blanco y negro. Así que en las impactantes estampas de Saturno que envía la sonda Cassini y que pueblan los medios de comunicación estos días, hay más retoque que en las portadas de las revistas de moda. Los científicos del telescopio Hubble explican cómo recrean una galaxia en este vídeo de dos minutos:

Las imágenes obtenidas se colorean sustituyendo las longitudes de onda invisibles para nosotros, por otras diferentes que sí podemos ver, es decir, colores: el azul, el verde y el rojo. Al combinar estos filtros, se obtiene una representación artificial del espectro de la radiación del objeto dependiendo de su composición. Gracias a este recurso, observando una imagen retocada, se puede conocer la composición química de un cuerpo y su energía en diferentes puntos. Para poder trabajar con el rango invisible del espectro electromagnético, se requiere un ojo que, a diferencia del nuestro, sea capaz de ver en esas otras longitudes de onda: los detectores acoplados a los telescopios, terrestres o espaciales, que reciben la información procedente de los cuerpos y la interpretan. Dependiendo de qué filtros se utilicen, el color puede estar más cerca o más lejos de la realidad.


Por ejemplo, según cuenta  Zolt Levay del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, a Universe Today, mientras que el telescopio Hubble, las imágenes tieneden a aumentar el contraste y ajustar los colores y el brillo para enfatizar ciertas características de la imagen, las fotografías realizadas por MER Pancam, pretenden conseguir una representación más parecida a lo que un humano vería si pusiera el pie en Marte. Para este experto, la reproducción del color no puede ser 100% precisa debido a las diferencias en la tecnología entre la película y la fotografía digital, técnicas de impresión, o diferentes ajustes en una pantalla de ordenador. Además, hay variaciones incluso en cómo las personas perciben el color. Por lo que el resultado de estas imágenes, es solo una estimación de lo que podría ser la realidad.

Eso sí, la conjetura y la realidad cada vez están más cerca. Los instrumentos más recientes hacen que el trabajo de los artistas astronómicos sea mucho más fácil. "En los primeros días, había una tensión real entre los artistas y los científicos porque no había muchos datos conocidos", cuenta a Wired Lisa Messeri, antropóloga espacial de la Universidad de Virginia y autor del libro Placing Outer Space. "Los astrónomos nunca quisieron que los artistas fueran demasiado evocadores". Pero ya sea cosa de los artistas o de la realidad, es innegable que estas imágenes lo son. 

 

Beatriz de Vera
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