MayDay, los empleos científicos corren peligro

La marcha por la ciencia que tuvo lugar el pasado 22 de abril en más de 600 lugares del mundo (Asia, Europa, África y América con cierre en Washington) ha supuesto un hito histórico: una protesta masiva y global de científicos, unidos bajo tres premisas fundamentales: la celebración de la pasión por la curiosidad, la ciencia y el método científico; la defensa del papel del conocimiento científico y humanístico en la opinión pública y, no menos importante, la reivindicación de una mejor política científica y de unas condiciones de trabajo dignas para la comunidad investigadora. 

Hoy también es una jornada reivindicativa: el Día Internacional del Trabajador. Aunque sea ya considerado simplemente un día de fiesta (este año, además de puente), lo que se conmemora son las luchas de los trabajadores del siglo XIX por condiciones de trabajo seguras, salarios justos, y la creación de la semana de 40 horas de trabajo. Se recuerda, en definitiva, que la unión y la protesta pueden cambiar las cosas. Quizá por esta llamada de auxilio y por que se celebra el primer día de mayo, a esta jornada se le llama en el mundo anglosajón MayDay, una señal de socorro, derivada del francés m'aider (ayudadme). 

Los trabajadores de la salud, tecnológicos, investigadores, docentes... que ya salieron el sábado a luchar por la ciencia, tienen motivos salir también a la calle. La mecha que prendió esta marcha internacional, fueron las políticas anticientíficas propuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Entre el batiburrillo de disparates antiecológicos y psudocientíficos, el presidente apuesta por una reducción drástica de los presupuestos para la ciencia. Entre estos recortes, una reducción de 20% para el Instituto Nacional de Salud. ¿Cómo afecta esto a los empleos de los trabajadores?

Un ejemplo: según da cuenta el periódico Miami Herald, solo en 2016, Florida recibió 531 millones de dólares de esta institución, lo que supone el apoyo de 12.000 empleos. El apoyo federal a la ciencia también significa la diferencia entre el éxito y el fracaso de la industria biofarmacéutica de la Florida, que, según cuenta el artículo, apoya más de 73.000 empleos relacionados y 5.000 empresas. Las expectativas de pérdidas laborales que provocaría un recorte de una quinta parte del presupuesto son devastadoras. 

Pero esto no es todo. El gobierno Trump también quiere reducir el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) un 31%; el del Departamento de Agricultura un 21%; el de Salud y Servicios Humanos un 18%, el del Departamento de Energía un 6% y el de la NASA un 1%. ¿Cuántos puestos de trabajo significarían estos recortes? 

Y como ya gritaba la comunidad científica el sábado, las consecuencias de la pérdida de estos trabajos no suponen solo un drama personal y económico: John Holdren, asesor científico durante la presidencia de Barack Obama, cree que el mensaje que lanzan los científicos no es únicamente el de "Por favor, salve nuestros trabajos”.  Si la financiación para la ciencia se reduce drásticamente, toda la sociedad perderá.

 

Beatriz de Vera
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