Dominar más de un idioma mejora la percepción del tiempo

"Miss Peregrine y los niños peculiares", 2016/ 20th Century Fox

Un equipo de lingüistas ha descubierto que las personas que manejan con destreza dos idiomas también manejan con más facilidad modelos distintos de percepción del tiempo. Cuando intercambian diferentes modelos, estas personas pueden disminuir la cantidad de errores al estimar el paso del tiempo. El estudio fue publicado en el Journal of Experimental Psychology: General.

Los lingüistas universalistas aseguran que los conceptos abstractos, como el tiempo, son comprendidos por todas las personas del mismo modo. Por el contrario, los lingüistas que se adhieren a la hipótesis de la relatividad lingüística consideran que los hablantes de distintos idiomas representan y evalúan la duración del tiempo en distintos modos, determinados por sus diferentes lenguas. 

Las personas bilingües pasan de un idioma al otro de manera frecuente y rápida. Los lingüistas llaman a esto: fenómeno de cambio de código. Para demostrar la existencia de la diferencia en la percepción del tiempo entre personas que manejan distintos idiomas, los profesores Panos Athanasopoulos, de la Universidad de Lancaster, y Emanuel Bylund, de la Universidad de Estocolmo, realizaron una prueba de distintos modelos de percepción del tiempo a personas que hablan distintos idiomas para ver si este modelo cambia en su “cabeza” tanto como en el habla. 

Para el experimento, los investigadores eligieron trabajar con hablantes de sueco y español, dos idiomas en los cuales la categoría del tiempo se describe de diferentes modos. En el sueco, los intervalos de tiempo se miden en términos de distancia: largo o corto. Por su parte, en el español, estos se miden como volúmen: mucho o poco. Se contó con 40 participantes adultos nativos del sueco, 40 del español y 72 bilingües.

Para descubrir si existen diferencias en la percepción del tiempo, los investigadores probaron si los participantes bilingües pueden ignorar la información espacial al momento de estimar la duración de un periodo de tiempo. 

Durante el primer bloque de experimentación, los monolingües observaron distintas pantallas. Una de ellas tenía una línea que se extendía de derecha a izquierda; y la otra, de abajo hacia arriba llenando un contenedor. En cuanto terminaba el video, la línea desaparecía de la pantalla, y los voluntarios debían señalar la longitud o la cantidad de tiempo en el cuál duró la acción. 

Al evaluar la precisión a la hora de determinar el tiempo, los investigadores observaron que los hispanohablantes fueron menos precisos en el cálculo del tiempo en términos de longitud, mientras que los hablantes de sueco fueron menos precisos en estimar el tiempo en términos de volumen. Los investigadores creen que esto está ligado a las diferencias del concepto del tiempo en ambos idiomas. A los hispanohablantes les gana la necesidad de evaluar el volúmen y el tiempo a la vez, desatendiendo la información de la línea horizontal. Por el contrario, a los suecos, les gana la observación simultánea del tiempo y distancia, prestando menos atención al contenedor. 

En el segundo experimento, los lingüistas repitieron la misma prueba con los participantes bilingües, quienes obtuvieron menos errores que los monolingües. La precisión de sus respuestas fue indistinta respecto de la imagen proyectada. Los investigadores aseguran que esto está vinculado a que los bilingües manejan dos modelos conceptuales del tiempo y pueden intercambiarlos de manera inconsciente, tal y como lo hacen al usar ambos idiomas. 

Isabel Vlasova
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