Ni en el coche, ni en la playa: ¿cómo es el sexo en el espacio?

Sexo en gravedad cero, ¿para cuándo? / NASA

Es indiscutible que la idea de crear asentamientos sostenibles en la Luna o en Marte, pasa por tener en cuenta el tema del sexo. Aunque después de casi 50 años de viajes espaciales no parece que haya habido fuera de las fronteras de nuestro planeta ningún movimiento de este tipo (al menos eso mantiene la NASA), los viajes espaciales turísticos que se planean para el próximo año, las pretensiones de crear asentamientos tanto en el planeta vecino como en nuestro satélite, y las travesías espaciales cada vez más largas de los astronautas pone el tema ineludiblemente sobre la mesa.

Según cuenta el periódico británico Daily Mail, la NASA no prohíbe la actividad sexual durante los viajes espaciales, aunque apunta a que los altos estándares profesionales, los horarios rigurosos, los cuartos apretados y el monitoreo constante desde el control del terreno son los culpables de reducir la tensión entre los astronautas. Para la agencia espacial aún hay que resolver cómo mantener a los tripulantes físicamente sanos en un viaje interplanetario, ya que aún no se conoce con certeza cómo afectan, entre otros factores, la exposición prolongada a una gravedad diferente a la de la Tierra.

Y no parece, además, que esta actividad resulte fácil sin un terreno firme.

"El sexo es muy difícil en gravedad cero, aparentemente, porque no tienes tracción y sigues chocando contra las paredes", contaba a Space.com la bióloga Athena Andreadis, de la Universidad de Massachusetts (EE.UU.). "Piénsalo: no tienes fricción, no tienes resistencia”. Esto no pareció frenar a Pornhub cuando, en 2015, comenzó una campaña de crowfounding para rodar la primera película porno en el espacio. El problema es que parece que apuntaron demasiado alto en todos los sentidos, y el tiempo se acabó con solo un 7% del dinero que pretendían recaudar.

No sabemos si esta productora se preguntó que otros problemas pueden darse a la hora de intimar en el espacio, pero existen unos cuantos. Para empezar, como ya adelantaba Andreadis, la dificultad de mantenerse unidos. "Hay que estar asegurándose constantemente de que no se separan y puedan llegar al clímax sin que se convierta en una auténtica pesadilla. Podría ser mucho más difícil y menos satisfactorio de lo que la gente piensa", explica aquí el biólogo de la NASA Paul Wolpe. Otro inconveniente (al menos si alguno de los integrantes es un hombre) es la erección: la sangre no fluye muy bien en gravedad cero, como cuenta este artículo de Quo, lo que complica bastante el asunto. Y no olvidemos el sudor: no hay gravedad para que este se libere del cuerpo, por lo que se acumula en capas y se aferra a la piel convirtiendo los cuerpos en una suerte de burbujas flotantes, algo que no parece especialmente cómodo.

Si bien es cierto que parece más un engorro que una actividad que te haga ver las estrellas, hasta que no suceda, no vamos a poder saber las cuestiones prácticas de un coito interplanetario. Esperemos que los turistas que se animen (las vistas de la nave que ha diseñado la compañía Blue Origin se prestan a cualquier evocación) sean tan generosos como para ilustrarnos. Pero más allá de los problemas mecánicos que podría presentar el sexo sin gravedad, concebir fuera de nuestra atmósfera, sí que podría ser algo peligroso.

Laura Woodmansee, periodista estadounidense autora de los libros Mujeres del espacio: Carreras frescas en la frontera final y Sexo en el espacio cuenta a Space.com que, aunque hemos estado estudiando la salud de los astronautas en órbita durante medio siglo, nunca se ha investigado cómo responde el sistema reproductivo humano a la microgravedad de la órbita de la Tierra, la baja gravedad de la Luna o Marte o la hipergravedad de un planeta gigante. Un estudio publicado en la revista PLOS One, afirma que la concepción en gravedad cero podría provocar problemas tanto en bebés, como en sus madres.

A falta de datos humanos, los investigadores trabajaron con células vegetales que, al crecer en baja gravedad, vieron dañado el transporte intracelular, dificultando así la comunicación entre ellos y obstaculizando el crecimiento celular normal. El transporte intracelular es clave para el desarrollo saludable de muchas células humanas, especialmente neuronas en el cerebro. Si el crecimiento de estas células es similar al de las células de plantas observadas en este estudio, este problema podría causar cáncer y enfermedades neuronales, como la de Huntington, Parkinson y Alzheimer, que implican deficiencias en la comunicación celular.

Woodmansee se aventura a proponer que las empresas de turismo consideren la prohibición de la concepción en órbita, aunque pueda parecer una medida extrema. “Igual que los médicos recetan medicamentos con advertencias sobre la gestación. Tal vez el vuelo espacial debería venir con una etiqueta de advertencia: 'No quedar embarazada en el espacio". En cualquier caso, todo no es engendrar, y para la autora “el sexo en el espacio probablemente necesitará de cierta práctica y será un trabajo duro al principio. Pero la gente es muy creativa, así que no tengo ninguna duda de que lograrán hacer una maravillosa experiencia de otro mundo”.

Beatriz de Vera

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