Este pichón de dinosaurio alado habría medido ocho metros en su adultez

Una investigación titulada “Perinato y huevos de un dinosaurio caenagnathid gigante del Cretácico superior de China central”, realizada por expertos de chinos, canadienses y estadounidenses y publicada por la revista Nature Communications, da cuenta del hallazgo de los restos de una especie de saurio alado gigante hasta hace poco desconocido, muy similar a un ave, aunque de dimensiones que bien podrían alimentar una alucinada pesadilla.

La abundancia de huevos de dinosaurio del Cretácico Superior en la provincia china de Henan ha hecho que identificar las especies halladas en la zona resulte complicado, por la diversidad ahí concentrada. El reconocimiento del Beibeilong sinensis (algo así como “el bebé dragón chino”) fue posible precisamente gracias a un embrión y varios huevos hallados de este oviraptorosaurio (saurios emplumados, antecesores evolutivos de las aves) de la familia Caenagnathidae. No obstante, los huevos de Beibeilong son significativamente más grandes que los de otros oviraptorosaurios e indican un tamaño de cuerpo adulto comparable a un caenagnathid gigantesco.

Foto del embrión hallado y los huevos a su alrededor (resaltados en círculos blancos a la derecha).

Incapaces de volar, los Beibeilong sinensis pisaron la Tierra hace unos 90 millones de años, ostentando primitivos plumaje, alas y pico. De acuerdo con el análisis realizado al esqueleto semiarticulado del pichón hallado, que murió mientras rompía el cascarón en el lugar junto con otros seis a ocho huevos, la criatura ya adulta habría tenido alrededor de ocho metros de largo y un peso de tres toneladas. Otros oviraptorosaurios rara vez miden más de unos dos metros.

La acumulación de los huevos hallados al interior de una formación circular de unos dos a tres metros de diámetro sugiere que estas criaturas descomunales prestaban cuidados a sus crías similares a los de las aves modernas. Es fácil imaginar que sus huevos, de hasta 45 centímetros de diámetro y 5 kilogramos de peso, con cascarones de más de 2,5 cm de espesor, eran una presa apreciada por otros depredadores en aquel entonces.

Durante años fue un misterio la identidad del dinosaurio que puso estos enormes huevos, arguye Darla Zelenitsky, de la Universidad de Calgary, Canadá, debido a que los fósiles de grandes terópodos, como tiranosaurios, también abundaban en la zona. "Gracias a este fósil, ahora sabemos que estos huevos fueron colocados por un gigantesco oviraptorosaurio, un dinosaurio que se habría parecido mucho a un casuario [ave similar al emú, natural de Oceanía] sobredesarrollado. Habría sido un espectáculo con un animal de tres toneladas como éste sentado en su nido de huevos”, señala.

Hans Huerto

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