Aprendió a contar el ‘niño al que le creció un cerebro’, raro caso que la ciencia aún no sabe explicar

Noah Wall.

Daily Mail

Noah Wall tiene solo cuatro años y ya es mundialmente famoso. Este niño británico, que vive feliz ajeno a lo asombroso de su supervivencia, los médicos no le daban ni 15 días de vida al nacer. Y si sobrevivía al parto, según este diagnóstico tendría un futuro horrible, se quedaría discapacitado mental y físicamente. Mientras se encontraba en el útero de su madre, el pequeño desarrolló una rara complicación de espina bífida, y una severa hidrocefalia, su cabeza estaba llena de fluidos por lo que su cerebro quedó reducido a un pequeño tejido alrededor de su cráneo, con solo un 2% de función cerebral.

Antes de nacer, las pruebas mostraban que en la cabeza de Noah (foto izquierda) había más líquido que masa gris, un cerebro poco mayor que una naranja. Pese al pronóstico de los facultativos, un la más reciente entrega de su historia en show televisivo muestra cómo el niño sigue progresando y lleva una vida prácticamente normal: hoy ya cuenta hasta diez y sabe trazar las letras de su nombre.

El documental-serie, que puede verse (en inglés) en Channel5 de Reino Unido, se titula The Boy Who Grew A Brain [El niño al que le creció un cerebro]. En él se cuenta su historia, la odisea médica desde su nacimiento en el 2012 y el desarrollo inaudito de su cerebro, desde el 2% al 80% que tiene actualmente.Cuando cumplió dos años, los medios internacionales hicieron eco de las imágenes que lo mostraban sentado derecho, cantando, e incluso jugando con la PlayStation; a los 3, un escáner cerebral mostró que su cerebro se había expandido hasta el 80% de un cerebro normal; hoy, con cuatro años cumplidos, es capaz de contar hasta diez y está aprendiendo, como los niños de su edad a leer y escribir. Los profesionales médicos que se encargan de su seguimiento mantienen estimulado el cerebro de Noah para ayudar a su crecimiento neurológico. El caso de este niño, por extraordinario, se ha convertido en materia de estudio en universidades, hospitales y centros de investigación, mientras que la serie británica viene sacando a la luz nuevos detalles de la evolución del cuadro.

La hidrocefalia es una acumulación de líquido en el cerebro que puede ejercer presión sobre este órgano y dañarlo. Las complicaciones a largo plazo de esta enfermedad pueden incluir problemas de aprendizaje, de habla y de memoria, poca capacidad de atención, dificultad para la coordinación física y para desarrollar habilidades organizativas, estrabismo o discapacidad visual. Normalmente, se trata con una derivación, un tubo delgado que se implanta quirúrgicamente en el cerebro y drena el exceso de líquido.

Este desarrollo del órgano más importante del cuerpo humano es algo verdaderamente sorprendente, pero ante la idea de que el cerebro deja de crecer conforme nos hacemos adultos, un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford en California (EE. UU.) ha publicado este año un trabajo que da pistas sobre el proceso de envejecimiento del cerebro: hasta el momento, se creía que la mayoría de alteraciones estaban relacionadas a la pérdida de facultades y no al reforzamiento de algunas de ellas pero los datos revelan que un área de la corteza cerebral, el giro fusiforme, se hace mucho más grande a medida que envejecemos. Esta región desempeña un papel en el reconocimiento de las caras, habilidad que mejora en la adultez, en comparación con las capacidades de un niño. Un escaneo cerebral practicado a 47 personas de diferentes edades arrojó que los adultos tenían un 12,6% más de materia cerebral sólida en esta área que los niños. Nos queda mucho que aprender aún sobre cómo funciona nuestra materia gris.

Beatriz de Vera

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