Científicos identificaron las neuronas que provocan comer carne

Neuronas FB-LAL, responsables de la supresión e intercambio de las ganas de azúcar por la proteína. 
Qili Liu et al / Neuroscience, 2017

Un equipo de biólogos de la Universidad John Hopkins ha descubierto que en el cerebro de las moscas Drosophila, mejor conocida como la mosca de la fruta, se encuentra un grupo específico de neuronas dopaminas que responden al comportamiento de alimentación en relación a la necesidad del organismo por consumir proteínas. Una privación prolongada de proteínas a las ramas dendríticas de estas neuronas la somete a cambios en su plasticidad. En el transcurso del experimento, primero se redujo la sensación de la necesidad de azúcar, y después, se incrementó la sensación de necesitar proteínas. La investigación fue publicada en Neuroscience.

La comida no solo es necesaria como fuente de energía, sino también para obtener compuestos específicos que el organismo no puede sintetizar por si mismo. Además del azúcar, la mosca Drosophila también necesita de alimentos ricos en proteínas, que en condiciones de laboratorio la obtienen de la levadura. Esto es especialmente importante durante las etapas de crecimiento y después del apareamiento. Se ha notado que durante esas etapas, la mosca come levadura con mayor frecuencia, comportamiento que llevó a la hipótesis de que se trataría de un proceso regulado a nivel neuronal. 

Para determinar qué neuronas son las responsables de los cambios de comportamiento en la dieta, los científicos activaron, de manera sucesiva, diferentes grupos de neuronas en el cerebro de la mosca. Seguidamente, observaron los cambios en su necesidad de levadura cuando tienen insuficiente proteína en el cuerpo. De este modo, se descubrió que la “hambruna” de proteínas está asociada con las neuronas dopamina en el grupo medial posterior del protocerebro (PPM 2), los cuales reaccionaron a la privación de levadura incrementando el nivel de ionos de calcio. Estas neuronas fueron llamadas DA-WED. 

Se descubrió que con la privación prolongada de proteínas, estas neuronas experimentan un cambio de plasticidad: las ramas dendríticas correspondientes se empiezan a alargar progresivamente. Los científicos resaltan esto con asombro debido a que este tipo de plasticidad suele ser típica de las neuronas postsinápticas, y no de las presinápticas. La influencia más grande sobre ellas es la aminoácido glutamina, la cual aparentemente les sirve como principal factor de señal. 

También se descubrió que ante la privación de proteínas, las neuronas DA-WED afectan los receptores DopR2 y DopR1, ambos responsables de la sensación de la necesidad de azúcar, reduciendo los efectos de su actividad. La transmisión de esta señal se logra gracias a las neuronas FB-LAL. Las moscas, que simultáneamente necesitan de proteínas y azúcar, suprimen la sensación de necesidad de azúcar y prefieren calmar el “hambre” de proteínas primero. 

Las moscas de la fruta son un organismo conveniente para estudiar el comportamiento de la alimentación y los aspectos fisiológicos relacionados al mismo. Recientemente, un estudio demostró que el ayuno hace que una persona esté más alerta intelectualmente. Otro estudio, sobre el mismo tópico, halló que una dieta baja en calorías hace más lóngevo al macaco rhesus. 

Ana Kaznadzei
Si te gustó esta noticia, entérate de más a través de nuestros canales de Facebook y Twitter.

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.