“Tortu-robot” pronto estará lista para cumplir su misión en alta mar

U.S. Geological Survey / Wikimedia Commons

Un equipo de ingenieros coreanos ha desarrollo un híbrido entre una tortuga marina y un robot. Esto fue posible con la instalación de un aparato en la caparazón del animal para controlar su movimiento y dirigirlo hacia un objetivo determinado. De acuerdo a los investigadores, estos híbridos pueden emplearse para que un robot llegue hasta lugares casi inaccesibles y realizar misiones de largo aliento, para las cuáles un robot autónomo no tendría suficiente batería. El artículo fue publicado en la revista Journal of Bionic Engineering.

En este proyecto novedoso, los ingenieros crearon un sistema completamente autónomo de “animal-robot parásito”: imitación de los parásitos de la naturaleza, quienes modifican el comportamiento del huésped para lograr sus propios objetivos. Este sistema puede ser empleado para una variedad de tareas a largo plazo. Además, incluye, adicionalmente del robot, un generador de energía que se activa durante el movimiento de la tortuga de modo tal que el robot puede recargar la batería durante su misión. 

Esquema del híbrido del tortu-robot. 
D.-G. Kim, S. Lee, C.-H. Kim, S. Jo, P.-S. Lee / Journal of Bionic Engineering, 2017

El robot está compuesto por tres módulos: estimulación, recompensa y control. Como estimulación, los ingenieros emplearon un LED (diodo emisor de luz) que emite luz en el espectro visible. Los diodos fueron asegurados en la parte superior de la caparazón, al nivel de los ojos de la tortuga, a una distancia de 30° entre ambos, con lo cual, en suma, se cubre un ángulo de visión de 120°. 

El módulo de control consiste en un microcontrolador y módem de radio. Estos reconocen la dirección hacia la cual se debe mover el animal y el ángulo de su cabeza, para comparar si se están dirigiendo de manera correcta hacia el objetivo. Si la tortuga se mueve en la dirección correcta, esta recibe una recompensa: un alimento en forma de gel que se coloca en su boca con la ayuda de una jeringa operada a motor. Los módulos del robot fueron asegurados a la caparazón de la tortuga con la ayuda de una resina epoxi.  

La prueba de los primeros tortu-robots fue llevada a cabo en un tanque de agua. En él, las tortugas tenía que atravesar una distancia de 5 m y pasar por cinco puntos de control. Los robots condujeron a las tortugas hacia cada punto, dándoles señales (estímulos) con la luz LED y, cuando conseguían su objetivo, los animales recibían una recompensa. 

Las cinco tortugas que participaron del experimento completaron la tarea de manera exitosa, aunque atravesaron una mayor distancia de la necesaria para lograr el objetivo. En promedio, les tomó 7.18 m cumplir la misión. 

En el futuro, los ingenieros realizarán una prueba del sistema en condiciones reales. Para ello, necesitan desarrollar un modo de disminuir las interferencias externas (el ruido de fondo o las vibraciones) para evitar distraer a la tortuga. 

Un robot-parásito de este tipo, con sensores y ruta predeterminada, puede saber con antelación sobre los posibles obstáculos y conducir a la tortuga por la ruta más óptima. Con el tiempo, los investigadores esperan obtener información visual únicamente del robot y “apagar” del todo los inputs externos. 

Catalina Rusakova
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