Leer antes de salir: todo lo que la ciencia dice sobre el alcohol

Hay por delante un fin de semana entero. Muchas horas en las que se te puede pasar por la cabeza salir a tomar unas copas, cenar en casa con una botella de vino, o incluso beberte una cerveza en la ducha (no es tan raro, de hecho una empresa sueca ha diseñado una especialmente para estos momentos). En el caso de que te apetezca echar mano de alguna bebida espirituosa en los próximos días, no te pierdas esta guía sobre todo lo que tienes que saber acerca de ellas. No te asustes, algunas son buenas. 

Emborracharte no cambia tu personalidad

Una investigación de expertos en salud mental de la Universidad de Missouri (EE.UU.), publicada en la revista Clinical Psychological Science, da cuenta de que cuando nos emborrachamos, nuestra personalidad cambia, pero no tanto como creemos. Estudiaron cinco factores de personalidad y solo observaron cambios considerabes en el de extroversión. Así que nada de excusas: quizá seas un poco más sociable con dos copas, pero en el fondo eres la misma persona de siempre.

El alcohol que no deja resaca existe

Un científico británico desarrolló un tipo de alcohol sintético que permitiría disfrutar los efectos sociables del alcohol convencional, aunque sin dejar resaca, la boca reseca ni provocar náuseas a la mañana siguiente. El producto se llama alcosynth, y su creador es el psiquiatra y neuropsicofarmacólogo David Nutt, quien lleva desde 2009 trabajando en este producto. Según dice, ha patentado cerca de 90 compuestos alcosynth distintos. Eso sí, de lo que se disfruta es de los efectos, no del sabor. La bebida no tiene aroma ni matiz en el paladar. Un trago no apto para sibaritas. 

Las bebidas energéticas te hacen sentir más ebrio

Una nueva investigación afirma que solo el hecho de decirle a una persona joven que está bebiendo un trago mezclado con bebida energética puede hacerle sentir más intoxicado, osado y sexualmente seguro. El trabajo fue publicado en Journal of Consumer Psychology. Si a que estos refrescos no son un alimento en absoluto saludable se une que los efectos buscados son solo producto del placebo, la elección del combinado de esta noche está bastante clara. 

Con música, la copa sabe mejor

La música puede influenciar en cuánto te gusta la cerveza, de acuerdo a un estudio publicado la revista Frontiers in Psychology. Según la investigación, un rango de información multisensorial, como el sonido, forma o color, pueden determinar el modo en el que saboreamos. Los resultados arrojaron que aquellos que probaron la bebida con música disfrutaron mucho más la bebida. Ya sabes, no vuelvas a ir a ese bar de karaoke, te está arruinando la cerveza. 

Existe un vaso que evita que bebas demasiado

Un innovador vaso de cerveza inteligente es capaz de controlar la cantidad de alcohol que consumen sus usuarios. El invento, de la empresa Glassify, se encuentra en fase piloto en Israel, Europa y Asia. Las vasos tienen un chip NFC (Near Field Communication o comunicación sin contacto) incorporado en la parte inferior que funciona con cualquier escáner QR. Además, este aparato puede conseguir descuentos por cada copa y también llamar un taxi para llevarte a casa. Reconócelo, cuando llevas unas copas, este vaso es más listo que tú. 

Si estás estresado, bebes más

Un equipo de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania descubrió que la exposición intensa al estrés causó en roedores una debilitada respuesta a la dopamina inducida por el alcohol y ello, como consecuencia, devino en un consumo voluntario más alto de alcohol. Sí ha sido una semana dura, es un buen momento para probar el vaso controlador. 

El whisky es cerveza destilada

Después de la fermentación de la cebada, el whisky solo contiene entre 5% y 10% de alcohol. La destilación ayuda a separar el agua, el etanol y el metanol en base a sus puntos de ebullición. Con la destilación, los fabricantes de whisky pueden elevar el porcentaje de etanol, conservando los sabores que deseen. Esto es posible porque el metanol (que es venenoso) hierve primero, a 65° C. El etanol viene después, a unos 80°. Este método permite que los licores alcancen un porcentaje de etanol mucho más alto que la cerveza o el vino.

Elijas whisky o su versión sin destilar, debes saber que este zumo de cebada lleva entre nosotros más de 5.000 años. Algunos estudiosos dicen que su consumo podría estar en la base de civilizaciones humanas, que se reunían para disfrutarla. Sí, justo lo que puede que hagas tú durante el fin de semana es lo que lleva el ser humano haciendo durante milenios. Por algo será. 

Beatriz de Vera

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