Anticuerpo de sobreviviente de Ébola abre el camino a una vacuna efectiva

Aumento de 25.000x sobre partículas de virus Ébola filamentosas (verdes) unidas a y brotando de una célula VERO E6 infectada crónicamente (azul) (Foto: NIAID).

Una investigación financiada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), ha encontrado en la sangre de un sobreviviente de Ébola dos anticuerpos humanos que podrían curar el mal  e incluso a los infectados con virus relacionados también.

La ausencia de una vacuna eficaz dañó seriamente el combate contra el virus que se desató entre 2013 y 2016 en África Occidental. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la tasa de fatalidad promedio del virus es del 50%, aunque algunos brotes africanos han llegado registrar promedios de hasta 90%.

Anteriormente, los investigadores habían descubierto solo un anticuerpo de un ratón era capaz de proteger los roedores contra múltiples tipos de Ébola.

Para hallar anticuerpos humanos contra las cinco cepas más comunes, analizaron 349 anticuerpos monoclonales derivados de la sangre de un sobreviviente del referido brote de Ébola de Zaire.

Los investigadores analizaron la respuesta inmune humana a la infección natural por el virus Ebola y encontraron dos anticuerpos, ADI-15878 y ADI-15742, que reconocían el bucle de fusión GP -una sección de una proteína encontrada en la superficie del virus—. Al analizar la estructura de estos anticuerpos y probar su acción sobre los virus, los investigadores determinaron que cuando se les daba acceso al bucle de fusión GP, ​​los anticuerpos podrían bloquear las cinco cepas entrando en una célula huésped. Además, cuando se ensayaron con células humanas en un entorno de laboratorio, los anticuerpos protegieron a las células contra el Ébola y otros virus similares.

Los anticuerpos fueron probados en tres modelos animales: ratones de tipo salvaje, ratones genéticamente alterados para ser susceptibles al Ébola de Sudán y hurones. El tratamiento de ratones de tipo salvaje con los anticuerpos después de la exposición al virus de Zaire parecía tener un efecto protector, al igual que el tratamiento de los ratones alterados después de la exposición a la variedad sudanesa, mientras los hurones experimentaron un efecto protector de los anticuerpos después de la exposición al virus de Bundibugyo. Sin embargo, en estos el virus desarrolló una única mutación que le permitió escapar de los efectos del anticuerpo.

Los investigadores sugieren que estos anticuerpos ampliamente neutralizantes podrían proporcionar la base para el desarrollo de un tratamiento más eficaz, aunque ello necesita más exploración. Y que esta se dé antes de un nuevo brote del mal.

Hans Huerto

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