Olvida a los motores convencionales, los de plasma serían pronto una realidad

Future Workshop Electrofluidsystems TU Berlin

Los reactores tradicionales utilizan una combinación de aire y combustible: al producirse la combustión, el aire caliente se expande y sale por la parte de atrás empujando el motor hacia delante. Su funcionamiento es impecable, pero los motores de plasma son mejores. Estas máquinas utilizan la energía para generar campos electromagnéticos (en esencia, funcionan como un motor eléctrico) y convertir el gas en plasma, que se expande hacia la salida del tubo y genera un empuje. No precisan quemar combustibles fósiles, más allá de pequeñas cantidades de gas argón o algún elemento similar.

La idea, sin embargo, no terminaba de cuajar. Pese a que se ha investigado durante décadas, no se conseguía crear modelos que permitieran su uso dentro de la atmósfera terrestre. Pero ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Berlín (Alemnia) dirigido por el ingeniero aeroespacial Berkant Göksel ha dado con la clave para lograrlo. Han diseñado un sistema de nanopulsos que bombardea la mezcla de gas de manera rapidísima para que su conversión a plasma sea constante y homogénea. El hallazgo ha sido publicado en Journal of Physics Conference Series.

El resultado supone un avance considerable. El motor creado tiene la capacidad de impulsar a una velocidad teórica de 20 kilómetros por segundo (72.000 kilómetros por hora). La mala noticia es que aún no está listo para instalarse en un avión a menos que sea un avión muy pequeño. El propulsor mide solo ocho centímetros de largo, por lo que harían falta unos 10.000 de esos motores para impulsar un avión comercial, pero Göksel y su equipo quieren comenzar centrándose en aeronaves más pequeñas, y confían en poder impulsar una nave más modesta con una cifra de entre 100 y 1000 propulsores.

La mayor limitación es la enorme cantidad de energía eléctrica que hace falta. La fuente de alimentación es también una barrera para hacer los propulsores individuales más grandes. Hacerlo reduciría el número necesario para impulsar un avión, pero cada uno requeriría más energía, dicen los autores, que esperan que haya futuros avances en reactores de fusión. Otra opción que barajan es el uso de paneles solares. Mientras tanto, estudian la creación de aviones híbridos, en los que su motor de plasma se combinaría con otros de combustión.

Más sobre motores: el grupo Rocket Team, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha diseñado, imprimido y probado un pequeño motor de cohete creado con una impresora 3D. De acuerdo a su página, la prueba resultó tan exitosa que se volvió a utilizar el motor por segunda vez.

Beatriz de Vera
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