Halladas nuevas evidencias de aborígenes que vivían en Australia antes de lo pensado

Archivos del Museo del Sur de Australia, colección Norman Tindale

Científicos de la Universidad de Australia Occidental que trabajan en la isla de Barrow, en el noroeste de Australia, han encontrado objetos en una cueva remota que confirman que los aborígenes vivían en Australia hace al menos 50.000 años, 3.000 años antes de lo que se pensaba.

Hace unos meses, nos hacíamos eco de la investigación publicada en Nature, que contaba que gracias al análisis del ADN mitocondrial obtenido del cabello de aborígenes australianos, un equipo de genetistas había trazado el mapa que siguieron los antiguos pobladores en su llegada al continente. Este mapa era el resultado de un proyecto conjunto de diez años entre la Universidad de Adelaida, el Australian Centre for Ancient DNA y el Museo del Sur de Australia, llamado Aboriginal Heritage Project, cuyo objetivo era la reconstrucción de la historia pre-colonial de Australia para permitir que las personas con raíces aborígenes puedan reconstruir su genealogía familiar, así como contribuir con la repatriación de objetos de valor histórico pertenecientes a las naciones aborígenes.

Ahora, los científicos han encontrado nuevas evidencias de que los aborígenes han vivido durante 50.000 años en la isla Barrow, ubicada a unos 60 kilómetros de la costa de Pilbara, al noroeste de Australia, que estuvo conectada al continente hasta hace 6.800 años, y fue abandonada cuando el nivel del mar subió. Concretamente, uno de los lugares de excavación más importantes fue la Cueva Boodie, de 100 metros de largo, donde el equipo encontró más de 10.000 objetos. “Los depósitos arqueológicos hallados revelan algunas de las pruebas más antiguas de la ocupación aborigen de Australia, al mismo tiempo que ilustran el uso temprano de los recursos marinos por los pueblos modernos fuera de África”, dicen los autores. Los depósitos más tempranos, encontrados en los niveles más profundos de la cueva, incluyeron huesos quemados, cáscaras y artículos de piedra. Puedes ver estos descubrimientos en este vídeo, elaborado por los investigadores. 

Universidad de Australia Occidental

Según el nuevo estudio, publicado en Quaternary Science Reviews, la cueva de piedra caliza y el clima árido proporcionaron condiciones ideales para la preservación de los hallazgos arqueológicos. Los investigadores concluyeron que estas personas llevaban moluscos desde la costa hasta la cueva, un trayecto de 20 kilómetros. Los restos de mariscos que se consumieron en el sitio hace 42.500 años representan la fuente de alimento marina más antigua jamás encontrada en Australia.

Beatriz de Vera

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