Hacia la cura del Sida: un test más rápido y preciso para medir el VIH dormido

Una investigación de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh, publicada en Nature Medicine, da cuenta del desarrollo de una prueba lo suficientemente sensible para detectar el VIH "oculto" en un paciente seropositivo, más rápida, menos engorrosa y costosa que el actual examen estándar. El avance representa un paso importante en el desarrollo de una cura para el sida, a la luz de que, para establecer su eventual eficacia, se requiere afinar las evaluaciones que determinan si un seropositivo está curado o no. El virus se caracteriza por su capacidad para mantenerse inactivo en partes del organismo y pasar inadvertido para las más complejas pruebas.

De hecho, la aplicación de la nueva prueba ya ha dado lugar a primeros hallazgos en este campo: se reveló que la cantidad de virus que acecha latente en personas que parecen estar casi curadas del VIH es aproximadamente 70 veces mayor que las estimaciones anteriores.

El VIH se propaga al infectar las células T CD4 +, que son un tipo de glóbulo blanco que desempeña un papel importante en la protección del cuerpo contra la infección. El recuento de células T CD4 + es como una instantánea de lo bien que funciona su sistema inmunológico y a medida que avanza la infección por el VIH, el número de estas células disminuye. Cuando el recuento de CD4 cae por debajo de 200 debido a la infección, una persona es diagnosticada con SIDA. Un intervalo normal para las células CD4 es de aproximadamente 500-1.500. Por lo general, el recuento de células CD4 aumenta a medida que el virus VIH se controla con un tratamiento eficaz contra el VIH, al punto de que los pacientes pueden tener hasta una parte de virus por millón de células T CD4 +.

Sin embargo, la mayoría del ADN del VIH integrado en estas células es defectuoso, o sea, no causaría la infección. De ahí que para evaluar el éxito y progreso de una terapia con retrovirales, se precisa establecer si el ADN del VIH que se detecta podría realmente crear más virus. La mejor de estas pruebas disponible es el ensayo cuantitativo de crecimiento viral, o Q-VOA, que presenta varios inconvenientes: puede proporcionar solo una estimación mínima del tamaño del depósito de VIH latente; requiere un gran volumen de sangre; y mucha mano de obra, tiempo y dinero.

La prueba TZA desarrollada tiene otra aproximación al diagnóstico: detecta un gen que se enciende solo cuando la replicación del VIH está presente, identificando así el virus que los médicos buscan cuantificar. Los resultados se obtienen en una semana, la mitad en comparación con las dos semanas necesarias para el Q-VOA, y a un tercio del costo. También requiere un volumen de sangre mucho menor y requiere menos mano de obra.

Debido a su bajo requerimiento de células, la TZA también puede ser útil para la cuantificación del VIH-1 competente en replicación en la población pediátrica, así como en los ganglios linfáticos y tejidos en los que el virus persiste.

Los antirretrovirales previenen que el VIH se propague por todo el cuerpo de los pacientes con este mal, mientras su sistema inmunológico ataca a las células que están activamente transcribiendo el ADN viral. De hecho, la administración de estos fármacos evitó un estimado de 7,8 millones de muertes entre 2000 y 2014, según la Organización Mundial de la Salud. Por ello, los esfuerzos de la ciencia se enfocan engran medida en potenciar el efectos de estas terapias para eliminar por completo la presencia del virus en los infectados. Para ello, un equipo de científicos franceses dieron con una proteína que permitiría desarrollar un método de identificación de las células inactivas, a fin de atacarlas y, eventualmente, dar así con una cura definitiva al mal. 

Hans Huerto

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