El deshielo del ártico obliga a los osos polares a cambiar focas por huevos

Wikimedia commons

En un fenómeno denominado amplificación ártica, la región del Ártico, sobre todo la isla noruega de Svalbard, se está calentando tres veces más rápido que el resto del planeta. Los efectos van más allá del incremento del nivel del mar. Los osos polares se están viendo forzados a cambiar su dieta: un estudio publicado en la revista Journal of Animal Ecology muestra que las zonas por las que se mueven las focas y las de los osos ya no coinciden, por lo que se ven obligados a buscar fuentes alternativas de comida, como las colonias de cría de patos y gansos.

En el trabajo, realizado por el Instituto Polar de Noruega, los investigadores monitorearon 60 focas y 67 osos polares, lo que les permitió comparar cómo eran sus movimientos antes y después del 2006, cuando se dio un deshielo repentino en el archipiélago de Svalbard, que alteró varias zonas costeras. Como consecuencia, los osos polares deben nadar sigilosamente hacia las focas antes de lanzarse al ataque, y los científicos han identificado casos de osos que flotan en pedazos de hielo para acercarse a ellas. Otra investigación, de la Universidad de Groninga (Países Bajos), logró filmar unas imágenes donde los osos polares aparecen devorando los huevos de ganso.

El problema es que no todos los osos polares dominan estas técnicas y gran parte de la población está empezando a retirarse de las costas para buscar alternativas de alimento tierra adentro. Entre estas, los pequeños huevos de pájaro, cuya ingesta no puede equipararse a consumir una foca. Por lo que, con esta nueva dieta, los osos podrían provocar la extinción local de algunas aves y con ello desencadenar graves consecuencias para el frágil ecosistema del lugar.

En el Ártico canadiense los ataques a nidos se han multiplicado por siete desde 1980. Más de un tercio de las colonias de eider común, el pato más grande y abundante en las regiones árticas, distribuidas a lo largo de 1.000 kilómetros de la costa norte de Canadá han sufrido el cambio de dieta de los osos. En algunas colonias y años, se han perdido hasta el 90% de los huevos.

Por cada tonelada métrica de dióxido de carbono (CO2) lanzada a la atmósfera, el Ártico pierde 3 metros cuadrados de hielo marino de verano, una relación causal directa que la ciencia debería haber hallado hace 20 años, de acuerdo con un estudio del Instituto Max Planck de Meteorología de Hamburgo (Alemania).

Beatriz de Vera
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