Einstein aprueba otro examen: se confirma que existe el horizonte de sucesos

Agujero negro supermassivo con billones de veces la masa de nuestro sol. /NASA/JPL-Caltech

La Teoría de la Relatividad de Einstein dicta que la gran acumulación de masa que forma los agujeros negros es capaz de atrapar la luz y desgarrar el tejido del espacio-tiempo. El punto a partir del cual nada puede escapar de las fauces de este cuerpo supermasivo es conocido como horizonte de sucesos o de eventos. Según esta teoría, este borde está perfectamente definido y solo hay un interior y un exterior del agujero, sin puntos intermedios. Otras teorías planteadas por algunos científicos indican que la superficie de los agujeros negros es sólida y que la materia se destruiría por una colisión brutal, no al ser engullida por el agujero.

A finales de 2016, se publicó que los ecos de unas ondas gravitacionales que manaban de un agujero negro habían puesto en entredicho la idea de Einstein, pero un artículo publicado recientemente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society vuelve a dar la razón al físico austriaco: los hallazgos demuestran que el borde de los agujeros negros es real, es decir, que la materia se desvanece completamente cuando se acerca lo suficiente a uno de ellos.

Científicos de la Universidad de Texas (EE.UU.) han simulado qué ocurriría si la superficie de los agujeros negros fuera sólida, y las estrellas chocasen contra ellas en vez de ser engullidas. La investigación propone que, de ocurrir estas colisiones, deberíamos haber observado las huellas de las explosiones generadas por los choques de las estrellas, a través de los telescopios y que, si no se encuentran, es porque, en efecto, están rodeados por un horizonte de sucesos.

Las simulaciones por ordenador confirmaron que, en caso de choque, el gas de las estrellas moribundas cubriría el agujero negro durante meses, o quizás años, emitiendo importantes cantidades de energía. Como casi cada galaxia tiene en su centro un agujero negro supermasivo, este fenómeno debería poder verse con cierta frecuencia por ahí fuera.

Después, el telescopio Pan-STARRS, situado en Hawái, recogió datos útiles para saber si estas colisiones estaban ocurriendo en el espacio. Sus lentes observaron una importante área del cielo durante un periodo de 3 años y medio, de busca de fenómenos transitorios (que brillan durante un tiempo corto y luego se desvanecen) y no lograron captar ninguno.

Por ello, los investigadores concluyen que algunos agujeros negros, o quizás todos, tienen un horizonte de sucesos, y que la materia que cae en ellos realmente desaparece del universo observable, tal como predice la teoría de la relatividad. Aunque los autores del trabajo afirman que seguirán buscando este tipo de fenómenos transitorios, sus conclusiones se han convertido en una nueva prueba de que la Relatividad de Einstein funciona a la hora de explicar el Universo.

Beatriz de Vera
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