El primer supertelescopio del mundo en Chile: cinco razones por las que es tan importante

Ilustración que muestra el ETL. /ESO/L. Calçada

Hace pocos días comenzó la construcción en Chile, a cargo del Observatorio Europeo Austral (ESO), del Telescopio Extremadamente Grande (ELT, por las siglas en inglés de Extremely Large Telescope), que se espera que sea inaugurado en 2024.

Definido como el mayor ojo hacia el cielo, esta construcción ha necesitado de casi una década de estudios, con más de 100 astrónomos de todos los países europeos implicados en su investigación,  y costará más de 1.000 millones de euros (unos 1.120 millones de dólares).

Pero, ¿cuáles son las características de este Telescopio para que todas las esperanzas de los astrónomos estén puestas en él? A continuación, una guía para entender lo que supone la construcción de ELT.

Es el más grande del mundo

Es, de hecho, cinco veces más grande que los mayores instrumentos de observación actuales. El diseño del telescopio se basará en una óptica de cinco espejos que se apoyarán en el espejo principal, de 39 metros, que será construido con 798 espejos hexagonales de 1,4 metros, instalados en una cúpula de 85 metros de diámetro y 60 metros de alltura. Esta cúpula pesará unas 5.000 toneladas y el telescopio y la estructura en tubo moverán una masa de unas 3.000 toneladas.

Su tecnología es la más avanzada 

El telescopio está diseñado para tomar simultáneamente 4000 imágenes, cada una en un color ligeramente diferente. El instrumento visible y cercano al infrarrojo aprovechará la óptica adaptativa del telescopio para proporcionar imágenes extremadamente nítidas. Gracias a sus capacidades y dimensiones, el ELT será capaz de captar mucha más luz, lo que permitirá estudiar el universo de un modo más fiable. Tiene la capacidad de producir imágenes 10 veces más nítidas que el telescopio espacial Hubble.

Se ubica en un lugar privilegiado

Se construirá en el Observatorio Las Campanas, en el desierto de Atacama, en Chile, lugar perfecto para la astronomía por sus cielos oscuros y despejados. Sus 350 días al año de cielos despejados ofrecen condiciones idóneas para la observación astronómica. Por estas características, se estima que, para 2020, este desierto contará con cerca del 70% de la infraestructura astronómica mundial. Además, el hecho de colocar el ELT junto a Paranal, donde se encuentra el VLT (Telescopio Muy Grande), permite operarlo como un solo observatorio.

Verá lo que nunca se ha visto

Seá capaz de observar galaxias distantes en busca de pequeños planetas potencialmente habitables, además de conocer los detalles de otros cuerpos de la galaxia como planetas de mayor tamaño, su atmósfera y otros elementos. “Seremos capaces de ver con seguridad el planeta Proxima b y quizá los planetas de Trappist. Esos planetas son un millón de veces más tenues que su estrella. Es como mirar a un grano de arena delante de un foco gigantesco”, contó al diario español El País Tim de Zeeuw, director de ESO desde 2007, que añadió: “El salto en tamaño es muy grande, es como el salto que Galileo dio cuando pasó de mirar al cielo nocturno con el ojo desnudo para hacerlo con el telescopio. Aquello cambió la forma en que se hacía la ciencia, y ahora puede pasar otra vez, podemos realizar descubrimientos que no hemos predicho”.

Ecológico y a prueba de terremotos

El observatorio estará conectado a la red eléctrica chilena, lo que reducirá los costes y reducirá sus emisiones contaminantes. Además, encontrándose en una zona con un riesgo sísmico tan alto, la construcción de ELT incluirá aisladores sísmicos de última generación capaces de absorber la energía de terremotos de gran magnitud.

Beatriz de Vera
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