La falta de gravedad podría hacer más fuertes a las bacterias

Escherichia coli bajo un microscopio electrónico. 
NIAID

Un equipo de científicos de los Estados Unidos ha descubierto que la simulación de microgravedad no solo hace que las bacterias sean fisiológicamente más resistentes, sino que esta condición las adapta genéticamente para mejorar su habilidad de crecer y formar colonias. Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista npk Microgravity
 
Los microorganismos acompañan al hombre a todas partes, incluidas las expediciones espaciales, y también deben adaptarse a las condiciones de microgravedad para su supervivencia. Se creía que una adaptación de este tipo sería perjudicial para un microorganismo, hasta ahora. 
 
Para comprender este fenómeno, un equipo conformado por investigadores de la Universidad de Houston y la NASA colocaron un cultivo de la bacteria Escherichia coli en una cámara rodante (simulador de microgravedad) con un medio alimenticio en estado líquido. Las bacterias se mantuvieron en la cámara hasta alcanzar las mil generaciones. Concluido el periodo de prueba, se comparó el tamaño de las nuevas bacterias con otras similares que no fueron sometidas a ese proceso.
 
El experimento permitió determinar que, en condiciones de microgravedad, la E. coli forma una colonia 2.5 veces más grande que una bacteria similar no sometida a estas condiciones. Los cambios no quedan ahí, una vez que las bacterias del experimento se adaptaron a la gravedad terrestre, en las siguientes 10, 20 y 30 colonias, esta proporción de crecimiento se mantuvo 2.19, 2.12, y 1.78 veces mayor, respectivamente. Los resultados obtenidos sugieren que la adaptación a los cambios se manifiesta en el genoma y no tiene una “configuración” temporal. 
 
La secuenciación del genoma de las bacterias que crecieron bajo microgravedad presentó dieciséis mutaciones, cinco de las cuales afectó las secuencias codificantes de la proteína (gen). No está del todo comprendido el rol de estas mutaciones, aunque algunas de ellas (en particular, la de los genes surA, fimH y betA) participan de la capacidad de la bacteria para formar biopelículas: una comunidad de bacterias que crece sobre distintas superficies, en donde las células están inmersas en un fluido adherente que ellas mismas excretan, interactuando muy cerca una de la otra, lo cual incrementa su resistencia a los agentes externos. En los aparatos espaciales, la biopelícula puede representar un peligro serio si, por ejemplo, esta se forma en los sistemas de apoyo de medios de subsistencia. 
 
La estabilidad ante los antibióticos de la nueva colonia de E. coli demostró no variar: las bacterias conservar todas las reacciones conocidas en su interacción con los fármacos. 
 
Los autores de la investigación señalan que los resultados de la investigación deben ser re-evaluados en condiciones reales de microgravedad, como por ejemplo, a bordo de la Estación Espacial Internacional. 
 
En un estudio previo, los científicos descubrieron que la microgravedad no afecta la calidad del esperma congelado de ratones, y tampoco interfiere con el desarrollo normal de los embriones de estos animales en el espacio, hasta su nacimiento. 
 
Oleg Lishchuk
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